A veces la belleza es tanta, que los sentidos quedan colmados y el cuerpo necesita un poquito de tristeza para compensar- sólo un poco... como un suspiro profundo y nada más (como un abrazo suave de nostalgia, por ejemplo). Si hay algo de lo que el ser humano no se canse, es de la belleza (irónicamente, se inclina más por la practicidad, que es mucho menos fascinante). Puede que se acostumbre, pero jamás se fastidia (desmiéntame, lector, si está en desacuerdo).
Si contara las cosas bellas que recibo cada día, terminaría asegurando que soy la mujer más feliz del mundo porque generalmente espero menos belleza de la que encuentro en el ambiente (no exagero). Lo diría sin considerar que el resto del mundo está expuesto a la misma dosis de belleza (¡qué subjetiva estoy hoy!).
Una de las cosas más hermosas de la belleza, es su capacidad de sorprender... (imaginar la frase con reverberación)
Relajo
Sin saber por qué, de pronto tuve muchas ganas de llorar. Lo pensé y llegué a una conclusión, que luego rebatí en mi cabeza. Pensé en otra alternativa. Quería entender, hasta cierto punto. Hasta cierto otro, lo único que quería, era descansar. Quizá por eso tenía ganas de llorar... por cansancio.
Preguntarme tantas cosas a veces me hace sentir responsable de ofrecer al menos un par de alternativas de respuesta. Sin embargo, soy una simple mortal, que tiene curiosidad y disfruta descubriendo las posibilidades. Pero, claro, gran parte de las veces, no tengo una respuesta.
Claramente lo que quiero en este momento no es tanto entender, sino que las preguntas pierdan importancia. Paso demasiado tiempo desmenuzando. Tengo demasiadas ganas de que llegue el momento de volver a construir. No me da miedo estancarme; es algo que ni siquiera creo que pueda sucederme por la programación inquieta en mis genes. No estoy preocupada... sólo me siento sola.
Preguntarme tantas cosas a veces me hace sentir responsable de ofrecer al menos un par de alternativas de respuesta. Sin embargo, soy una simple mortal, que tiene curiosidad y disfruta descubriendo las posibilidades. Pero, claro, gran parte de las veces, no tengo una respuesta.
Claramente lo que quiero en este momento no es tanto entender, sino que las preguntas pierdan importancia. Paso demasiado tiempo desmenuzando. Tengo demasiadas ganas de que llegue el momento de volver a construir. No me da miedo estancarme; es algo que ni siquiera creo que pueda sucederme por la programación inquieta en mis genes. No estoy preocupada... sólo me siento sola.
Evasión
Me pregunto si la infidelidad es un recurso para la gente que por timidez o inseguridad no puede enfrentar el término de una relación o el inicio de otra. Me pregunto también si tiene algo qué ver con la incapacidad para decidir algo terminante, en un mundo donde la ambigüedad es cada vez mejor aceptada.
Me pregunto si cada vez se contestan menos cartas y llamadas como resultado de mayores facilidades para aislarse (la web, el identificador de llamadas, etc.). Me pregunto también si tiene algo qué ver con el miedo de tomar decisiones que puedan tener consecuencias más grandes de lo que uno mismo se siente capaz de controlar.
Me pregunto si la gente que siempre está en alguna relación está consciente de por qué no se da tiempo para estar sola. Me pregunto si tiene algo qué ver con la creciente complejidad anidada en cada mente, que sale a relucir cuando uno se queda reflexionando solo.
Me pregunto cuánta gente hace lo que no quiere, está con quien no desea y tiene una vida que no anhela. Me pregunto si la indecisión tiene qué ver con falta de información o sólo con evasión.
Me pregunto si la falta de participación ciudadana puede diagnosticarse como renuncia o como renuencia. Me pregunto si la negligencia tiene algo qué ver con la desesperanza o con la disolución de la responsabilidad.
Me pregunto qué sería del mundo si la gente se sentara a escuchar hasta el último punto de lo que las personas a su alrededor quieren expresar. Me pregunto si al enriquecerse las conversaciones, seguirían existiendo los blogs.
Me pregunto si cada vez se contestan menos cartas y llamadas como resultado de mayores facilidades para aislarse (la web, el identificador de llamadas, etc.). Me pregunto también si tiene algo qué ver con el miedo de tomar decisiones que puedan tener consecuencias más grandes de lo que uno mismo se siente capaz de controlar.
Me pregunto si la gente que siempre está en alguna relación está consciente de por qué no se da tiempo para estar sola. Me pregunto si tiene algo qué ver con la creciente complejidad anidada en cada mente, que sale a relucir cuando uno se queda reflexionando solo.
Me pregunto cuánta gente hace lo que no quiere, está con quien no desea y tiene una vida que no anhela. Me pregunto si la indecisión tiene qué ver con falta de información o sólo con evasión.
Me pregunto si la falta de participación ciudadana puede diagnosticarse como renuncia o como renuencia. Me pregunto si la negligencia tiene algo qué ver con la desesperanza o con la disolución de la responsabilidad.
Me pregunto qué sería del mundo si la gente se sentara a escuchar hasta el último punto de lo que las personas a su alrededor quieren expresar. Me pregunto si al enriquecerse las conversaciones, seguirían existiendo los blogs.
Mundo repartido
Mientras más humanos habitamos el mundo, la parte que corresponde a cada uno, es menor. El ritmo está tan acelerado, que cada vez menos gente se atreve a decir "alto, estoy confundido... denme tiempo para decidir", y entonces vota por quién intuya que es mejor. Tampoco en las relaciones se dice "espera, quiero que sepas más sobre mí antes de involucrarnos". Ni en el trabajo se pide tiempo para hallar la manera de hacer las cosas que sea más amigable para el ambiente.
Es tanta la prisa, que no queda tiempo para reflexionar, para planificar, para evaluarse uno mismo, ni para definir lo que se quiere y entonces ir tras ello. Hay un desfile de posibilidades frente a nosotros, todos los días. Por eso, la gente ya no sale a buscar lo que quiere; sólo elige alguna de entre las opciones que le pasan por enfrente. Esto llega a confundir a la gente que no sabe por qué está en el trabajo que está, o con la persona con quien está, o en la ciudad donde vive. En el mundo hay cada vez más preguntas, y menos tiempo para pensar antes de responder.
Es tanta la prisa, que no queda tiempo para reflexionar, para planificar, para evaluarse uno mismo, ni para definir lo que se quiere y entonces ir tras ello. Hay un desfile de posibilidades frente a nosotros, todos los días. Por eso, la gente ya no sale a buscar lo que quiere; sólo elige alguna de entre las opciones que le pasan por enfrente. Esto llega a confundir a la gente que no sabe por qué está en el trabajo que está, o con la persona con quien está, o en la ciudad donde vive. En el mundo hay cada vez más preguntas, y menos tiempo para pensar antes de responder.
Paz
¿Hay más paz en la lucha o en la conformidad? ¿Por qué a veces hacer lo correcto quita la paz? ¿Es que no es lo correcto, o es que uno se siente pequeño para enfrentarse a un viento fuerte en contra? ¿Por qué la paz es tan imponente? ¿Por qué para unirse a la humanidad en paz, uno tiene que estar solo?
¿Por qué la paz no es tranquilidad? ¿Por qué a veces el cansancio da más paz que el esparcimiento? ¿La paz se siente en la conciencia, en el cerebro, o en las emociones? ¿La paz es el motor o el resultado? ¿Por qué el tema de la paz causa tanto alboroto (¿no es paradójico?)?
¿Por qué la paz no es tranquilidad? ¿Por qué a veces el cansancio da más paz que el esparcimiento? ¿La paz se siente en la conciencia, en el cerebro, o en las emociones? ¿La paz es el motor o el resultado? ¿Por qué el tema de la paz causa tanto alboroto (¿no es paradójico?)?
Extrañar
Es haber asimilado la belleza del pasado, y querer volver a deslumbrarse con su oscuridad profunda, íntima y silenciosa. Extrañar es enajenarse del presente, volverse extraño de lo que ya no es como era antes.
Extraño, pues, que me abracen para protegerme y no para poseerme. Extraño las caricias que escriben sobre la piel, en lugar de borrar su poesía. Extraño la belleza de una mirada inocente, de una broma sencilla, de una idea espontánea y de un baile desconfigurado. Extraño tener una casa construida sobre el pecho de un varón, para hospedar las risas, el silencio, los teamos y las lágrimas.
Extraño... sí, muy extraño... tanto, que no me cabe duda que me hace falta. Extraño parecer bella, resultar interesante y sonar dulce. Extraño provocar ternura y desatar euforia. Extraño mis letras en unos ojos de mirada penetrante y mis manos en unas manos cálidas.
¿Qué hay de malo con extrañar lo bello y desear profundamente lo conmovedor? ¿Qué si extraño más de lo que conozco? ¿Qué pasa si no me conformo con algo menos que el amor?
Extraño, pues, que me abracen para protegerme y no para poseerme. Extraño las caricias que escriben sobre la piel, en lugar de borrar su poesía. Extraño la belleza de una mirada inocente, de una broma sencilla, de una idea espontánea y de un baile desconfigurado. Extraño tener una casa construida sobre el pecho de un varón, para hospedar las risas, el silencio, los teamos y las lágrimas.
Extraño... sí, muy extraño... tanto, que no me cabe duda que me hace falta. Extraño parecer bella, resultar interesante y sonar dulce. Extraño provocar ternura y desatar euforia. Extraño mis letras en unos ojos de mirada penetrante y mis manos en unas manos cálidas.
¿Qué hay de malo con extrañar lo bello y desear profundamente lo conmovedor? ¿Qué si extraño más de lo que conozco? ¿Qué pasa si no me conformo con algo menos que el amor?
Gratitud
¿En cuánto disminuirían el crimen y la violencia si se duplicara la gratitud de la gente? La gratitud fortalece la voluntad, aumenta la tolerancia y favorece la generosidad. ¿Qué pasaría con la juventud si se la sensibilizara para ser más agradecida en lugar de sólo educarla en la inconformidad? ¿Serían más auténticas las revoluciones ideológicas, políticas y sociales en una sociedad más agradecida? ¿Cuándo se reducirían el escándalo y el barullo si las quejas fueran marginales, producto de una mayor gratitud? Sería como enfocarse en incrementar el capital y reducir los pasivos al mínimo... una manera bastante segura de reaccionar frente a la crisis.
El miedo al amor
Amo el arte, amo las letras, amo los número... tanto... que me da miedo inscribirme en un curso que me haga dejar de amarlos. Amo las posibilidades... tanto, que me preocupa que las metodologías en lugar de propiciarlas, las ahorquen. Amo la filosofía... tanto, que me molesta que haya que filosofar con palabras... y eso que amo las palabras.
Amo la vida... tanto... que me da miedo que algún día, cuando me toque morir, me dé miedo hacerlo.
Amo la vida... tanto... que me da miedo que algún día, cuando me toque morir, me dé miedo hacerlo.
Cita textual
"Es complicado comunicarse con palabras, ¿no?
Son como muebles.
En un living uno puede estar parado, sentado en el sofá o en la alfombra,
pero no hay muebles para estar hincado, o colgado de cabeza."
Me cito... ¡qué soberbia!
Son como muebles.
En un living uno puede estar parado, sentado en el sofá o en la alfombra,
pero no hay muebles para estar hincado, o colgado de cabeza."
Me cito... ¡qué soberbia!
La tijera
La tijera, el pelambre, la viboriza, el chisme... hacer de un evento natural, todo un acontecimiento. El escándalo. La inconciencia sobre lo frágil que es la tendencia humana a la perfección. La necesidad de hablar de alguien más. La timidez. El miedo a los instintos. La competencia. La indiferencia a la humanidad como una entidad indivisible. La premura por elaborar una tesis. La contradicción entre la envidia y la desaprobación. Todo eso es catalizador, supongo, de los chismes y las críticas destructivas.
Disfruto inmensamente conocer gente que me permite equivocarme, regarla, intentar, no intentar, pensar poco o mucho, ser formal y perder la compostura, ser tierna y ser sexy, brindar con agua y con changüarnís. Hoy brindo con aire por todas las personas que disfrutan las posibilidades... por quienes al acercarse a un barranco no se escandalizan por el impulso suicida de lanzarse al vacío, por las que no condicionan la felicidad a la perfección ni la sabiduría a la vejez, por las que no tienen miedo de tener miedo de vez en cuando, y por las que son capaces de abrazar los errores ajenos y sanar sus heridas con amor. Brindo por quienes tienen tantas buenas ideas, que no tienen tiempo de pensar mal de los demás. Brindo también por la gente que critica severamente, y después se siente mal por ello. ¡Salud!
Disfruto inmensamente conocer gente que me permite equivocarme, regarla, intentar, no intentar, pensar poco o mucho, ser formal y perder la compostura, ser tierna y ser sexy, brindar con agua y con changüarnís. Hoy brindo con aire por todas las personas que disfrutan las posibilidades... por quienes al acercarse a un barranco no se escandalizan por el impulso suicida de lanzarse al vacío, por las que no condicionan la felicidad a la perfección ni la sabiduría a la vejez, por las que no tienen miedo de tener miedo de vez en cuando, y por las que son capaces de abrazar los errores ajenos y sanar sus heridas con amor. Brindo por quienes tienen tantas buenas ideas, que no tienen tiempo de pensar mal de los demás. Brindo también por la gente que critica severamente, y después se siente mal por ello. ¡Salud!
Liberación a través de la perseverancia
Ser perseverante es liberarse de la flojera, de la impotencia, de la apatía y adquirir control sobre el establecimiento de los propios límites. La perseverancia y la tenacidad son catalizadores en el desarrollo del potencial humano, y constituyen no sólo virtudes sino hábitos en el tratamiento de la vida propia. Una persona acostumbrada a esforzarse constantemente es más libre que una que evade los obstáculos de una vida llena de requisitos y procedimientos, porque no se ve limitada para caminar en línea recta.
Latinoamérica se destaca por la creatividad para hallar rutas alternativas (por no decir "mañas"), pero me pregunto qué sería de su gente si en lugar de evadir los esfuerzos que implican la escuela, las leyes, los impuestos y demás, se asimilaran los obstáculos y se aceptaran hasta el punto de elegirse voluntariamente como se elige voluntariamente a la familia, que es imposición natural pero a la que uno aprende a amar y elegir a posteriori. ¿No sería más libre así la gente latinoamericana?
Latinoamérica se destaca por la creatividad para hallar rutas alternativas (por no decir "mañas"), pero me pregunto qué sería de su gente si en lugar de evadir los esfuerzos que implican la escuela, las leyes, los impuestos y demás, se asimilaran los obstáculos y se aceptaran hasta el punto de elegirse voluntariamente como se elige voluntariamente a la familia, que es imposición natural pero a la que uno aprende a amar y elegir a posteriori. ¿No sería más libre así la gente latinoamericana?
¿Me robaron o qué?
No sé si era mío, o sólo lo había comprado. Me habría más gustado donarlo que perderlo así. Eso me deja pensando... si sobreviví aunque me robaron, a lo mejor debería haber tenido la iniciativa de compartirlo antes de que alguien me lo quitara a la mala. Pero igual, lo compré porque me hacía falta. Era comida. Pero la comida también hace falta en el mundo. ¿Qué tanta diferencia haría si cada vez donara ese porcentaje de comida que me robaron hoy, sobre el total de la cuenta del super? ¿Dejarían de robarme? ¿El universo dejaría de sentir que tengo más de lo que debería, y dejaría de conseguir equilibrios despojándome a mí?
Ojalá no lo hubiera perdido por robo, sino por caridad. Ojalá que nadie tuviera el descaro de robar, y que yo no tuviera la insensatez de pensar que sólo porque yo lo pagué, yo merecía tenerlo. Sé que es cosa de respeto, y no justifico en lo más mínimo al ladrón, pero era comida. ¡Finalmente, debería hacerme feliz darle de comer a alguien, sin siquiera tener que cocinar!
Ojalá no lo hubiera perdido por robo, sino por caridad. Ojalá que nadie tuviera el descaro de robar, y que yo no tuviera la insensatez de pensar que sólo porque yo lo pagué, yo merecía tenerlo. Sé que es cosa de respeto, y no justifico en lo más mínimo al ladrón, pero era comida. ¡Finalmente, debería hacerme feliz darle de comer a alguien, sin siquiera tener que cocinar!
Multiplicador
Uno debe sumar tantos amores en la vida como le sea posible (amor a la familia, amor a los amigos, amor al arte, amor al trabajo, amor al estudio, amor al deporte, amor a la naturaleza, amor al amor) para que cuando encuentre al amor de su vida, y éste funja como multiplicador de la suma de todos los demás amores, el resultado sea mucho mayor.
Quisiera saber...
... si todo mundo alguna vez siente una explosión de amor por la humanidad.
... si todo mundo alguna vez llora porque sabe que hay demasiado desamor en el mundo.
... si todo mundo necesita abrazar y ser abrazado de manera sincera... tanto como yo.
... si Dios nos ve con ternura cuando inventamos tantas reglas en las religiones, como queriendo ser buenos.
... si mi abuela puede seguir sientiendo que la quiero, o si ella ya no está dividida del resto de los espíritus... y entonces mi amor se diluye (¿o se multiplica?) por la multitud.
... si estoy haciendo las cosas bien.
... cómo discernir entre lo bueno y lo mejor.
... quién es la persona que más me necesita en este mundo.
... quién es la persona que más me quiere.
... a quién no he amado lo suficiente.
... si esta noche soñaré bonito, para ya irme a dormir.
Me iré a dormir, y espero soñar bonito y poder mañana volver a repartirme al mundo... con la ilusión de ser positiva para la humanidad.
... si todo mundo alguna vez llora porque sabe que hay demasiado desamor en el mundo.
... si todo mundo necesita abrazar y ser abrazado de manera sincera... tanto como yo.
... si Dios nos ve con ternura cuando inventamos tantas reglas en las religiones, como queriendo ser buenos.
... si mi abuela puede seguir sientiendo que la quiero, o si ella ya no está dividida del resto de los espíritus... y entonces mi amor se diluye (¿o se multiplica?) por la multitud.
... si estoy haciendo las cosas bien.
... cómo discernir entre lo bueno y lo mejor.
... quién es la persona que más me necesita en este mundo.
... quién es la persona que más me quiere.
... a quién no he amado lo suficiente.
... si esta noche soñaré bonito, para ya irme a dormir.
Me iré a dormir, y espero soñar bonito y poder mañana volver a repartirme al mundo... con la ilusión de ser positiva para la humanidad.
Facetas
La fotógrafa, la dibujante, la pianista, la lectora, la escritora, la visitante, la actriz, la tenista, la taekwondoin, la del mejor promedio en la prepa, la del mejor promedio en la secundaria, la del mejor promedio en la carrera, la de las ojeras, la alegre, la cansada, la confundida, la del estacionamiento, la de la palapa, la del arbolito de la plaza de la Madre Trinidad, la del banco, la del fondo, la contralora, la directora regional, la asesora en crédito, la consultora, la profesora de francés, la organizadora de eventos, la de los gansitos, la de las tortas de crispín, la de las bombas, la de super salads, la del sushi, la del mural, la del buzz café, la de la plaza, la de las fiestas masivas, la de los desayunos, la del starbucks, la del auto de colección, la de la mochila "fea", la extranjera, la de las triates, la de las güeritas que tocan el piano, la cantante, la compositora, la de baile, la de la maestría, la de las mil becas, la viajera, la canadiense, la chilenita, la madrileña, la mexicana, la calladita, la sonriente, la sociable, la parrandera, la menor, la de los zapatos viejos, la de las botas lindas, la de los rizos, la del cabello lacio, la de las fiestas de día de muertos, la de misa, la del teatro, la de la mesita del fondo, la del sombrero, la de las frases, la del cine, la de los mails, la cursi, la fría, la cariñosa, la amorosa, la tierna, la cortante, la deportista, la sedentaria, la saludable, la desvelada, la que ahora trabaja, estudia y se pregunta todos los días.
Solitude
Me fascina la palabra, en francés. En español no me gusta, y en inglés, menos. En italiano me es indiferente y en alemán nunca la aprendí.
Me he dejado sola. Ya no me leo ni me escribo tan seguido como antes. No me llevo a correr, apenas hago unos minutos de ejercicio encerrada en un gimnasio. No me pinto con crayones largas horas, varias veces por semana. No me abrazo con los brazos de mis amigos ni me acompaño a comer con mi familia. No me incito a hacerles de desayunar a mis seres queridos. No me entreno en teatro, ni me llevo al cine tan seguido. No me invito a conciertos en el forum cultural. Mucho menos me tomo una michelada con los Padrinos.
Me he dejado sola, profundamente sola. No me doy a conocer, porque ni tiempo tengo de que nadie me conozca. Mucho menos me entrego a nada que no sea esta batalla por sobrevivir al terremoto, al tornado, al huracán y a los fuegos artificiales. Estoy acumulando el amor, las ganas, las emociones, la inteligencia, los recuerdos, los sueños, las ilusiones, la desesperación, la frustración, el gusto, el hambre, el sueño, el frío... y todo lo he guardado dentro de mí. Estoy dictando mi propia historia, siendo que me fascinaría estar escribiéndola, más bien.
Me siento realmente sola, sola en español.
Me he dejado sola. Ya no me leo ni me escribo tan seguido como antes. No me llevo a correr, apenas hago unos minutos de ejercicio encerrada en un gimnasio. No me pinto con crayones largas horas, varias veces por semana. No me abrazo con los brazos de mis amigos ni me acompaño a comer con mi familia. No me incito a hacerles de desayunar a mis seres queridos. No me entreno en teatro, ni me llevo al cine tan seguido. No me invito a conciertos en el forum cultural. Mucho menos me tomo una michelada con los Padrinos.
Me he dejado sola, profundamente sola. No me doy a conocer, porque ni tiempo tengo de que nadie me conozca. Mucho menos me entrego a nada que no sea esta batalla por sobrevivir al terremoto, al tornado, al huracán y a los fuegos artificiales. Estoy acumulando el amor, las ganas, las emociones, la inteligencia, los recuerdos, los sueños, las ilusiones, la desesperación, la frustración, el gusto, el hambre, el sueño, el frío... y todo lo he guardado dentro de mí. Estoy dictando mi propia historia, siendo que me fascinaría estar escribiéndola, más bien.
Me siento realmente sola, sola en español.
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Se siente bien no tener que escribir bien... por eso tanto blog y tan pocos cuentos. En cuanto comprenda que no tengo que ser buena, comenzaré a escribir los cuentos interesantes que están esperándome sentados en el último escalón de abajo. Ya voy, ya bajo... nomás me peino, aguanten.
Duda
No estoy enamorada. De ahí que me pregunte tantas cosas acerca del amor. ¿Es cierto que el enamorado tiene la desventaja práctica, pero la ventaja existencial? El amor no duele... lo que duele es cargarlo y no tener en dónde apoyar el peso.
Distracción
No me imagino sin un cuerpo que me distraiga de la profundidad del ser.
La meditación requiere la nulificación del cuerpo hasta un punto en que la persona pueda concentrarse en una serie de procesos internos que le permitan alcanzar un nivel de conciencia más elevado. Es como neutralizar el cuerpo para alinearlo con el alma.
No me imagino sin cuerpo. No sé cuánto podría cansarme de tanta conciencia de que existo. Saberlo todo, conocerlo todo, no necesitar entender nada porque todo está descubierto... no me lo imagino. Debe ser terrible y maravilloso, imponente y liberador. Debe ser como abrazar a un ser amado, con los ojos cerrados.
La meditación requiere la nulificación del cuerpo hasta un punto en que la persona pueda concentrarse en una serie de procesos internos que le permitan alcanzar un nivel de conciencia más elevado. Es como neutralizar el cuerpo para alinearlo con el alma.
No me imagino sin cuerpo. No sé cuánto podría cansarme de tanta conciencia de que existo. Saberlo todo, conocerlo todo, no necesitar entender nada porque todo está descubierto... no me lo imagino. Debe ser terrible y maravilloso, imponente y liberador. Debe ser como abrazar a un ser amado, con los ojos cerrados.
Teoría de conjuntos
En la vida no hay amor. En el amor, en cambio, puede haber vida. Nos equivocamos buscando el amor dentro de la vida, siendo que más bien puede haber una intersección entre ambos conjuntos, o la vida estar dentro del amor. Negarse al amor es omitir el conjunto, alejarse de la intersección, aislarse. Me niego a pensar que fuera de la vida no hay amor.
Feriado
Se celebra alguna victoria de alguna guerra, y la gente no trabaja. Mañana será viernes, y mucha gente tampoco trabajará.
Hoy la gente despiertó a sus vecinos con gritos apasionados y todo parecía indicar que también satisfechos. Ahora, baila, y dice "uhuuu" en un tono agudísimo, como celebrando la música que hace retumbar el techo del departamento de abajo. Hoy hay mucha gente en pijama, tomando cerveza en su casa. Mañana habrá un ejército de botellas en el piso del pasillo.
Hoy se escuchan las voces de quienes ven un mismo programa o juegan algún juego en donde cada evento contagia a todos los participantes, y el grito dice la misma cosa en vasta tesitura. No abren los supermercados, ni las tiendas, ni las farmacias... sólo los restaurantes. Es feriado y parece que la gran ciudad ha decidido no sólo no trabajar, sino realmente disfrutar el día.
Hoy la gente despiertó a sus vecinos con gritos apasionados y todo parecía indicar que también satisfechos. Ahora, baila, y dice "uhuuu" en un tono agudísimo, como celebrando la música que hace retumbar el techo del departamento de abajo. Hoy hay mucha gente en pijama, tomando cerveza en su casa. Mañana habrá un ejército de botellas en el piso del pasillo.
Hoy se escuchan las voces de quienes ven un mismo programa o juegan algún juego en donde cada evento contagia a todos los participantes, y el grito dice la misma cosa en vasta tesitura. No abren los supermercados, ni las tiendas, ni las farmacias... sólo los restaurantes. Es feriado y parece que la gran ciudad ha decidido no sólo no trabajar, sino realmente disfrutar el día.
Noche incómoda
Quería bailar, bailé. Quería que fuéramos 6; fuimos sólo 3: una pareja y yo. Quería pasarla bien y sí, me divertí después de todo. Quería estar a gusto, y lo estuve una parte de la noche.
Los asistentes no bailaban compartiendo... estaban pegados, pero sin expresarse absolutamente nada... es que en mi generación el baile no se entiende más que como preámbulo sexual. Tampoco se aprecian las miradas cuando lo que se persigue es un beso pronto. Ni se disfrutan las llamadas cuando se quiere a fuerzas una cita. Mi generación no sabe gozar los trayectos largos ni le gusta saborear los momentos poco a poco, despacito.
Mi generación se encela, grita, se pelea, hace el amor y la guerra de manera intermitente... mi generación no es prudente ni sencilla, mi generación no espera, no anhela, no persigue, no conserva, no construye, no desea, no persevera, mucho menos alcanza... sólo recibe lo que está cerca, lo que va pasando, lo que se consigue fácilmente y a bajo costo. Mi generación está confundida: cree que el amor no dura, cree que el compromiso no existe, y que la fidelidad es utopía. Mi generación se aburre porque no se da el tiempo de descubrir los pasajes secretos que habitan entre pares de ojos y decenas de dedos. Mi generación no conversa bajo la luz de la luna, por horas y horas, ni guarda silencios largos mientras siente la brisa en la cara. Mi generación tiene prisa...
...y yo, en medio de la pista de baile, me quedo sola. No quiero que nadie me pida besos, no quiero que nadie me abrace la cintura, no quiero que me inviten a bares... quiero que alguien llegue a acompañarme y sienta un enorme deseo de protegerme... Pero mi generación no tiene tiempo, ni ganas... ni siquiera una pizca de curiosidad.
Los asistentes no bailaban compartiendo... estaban pegados, pero sin expresarse absolutamente nada... es que en mi generación el baile no se entiende más que como preámbulo sexual. Tampoco se aprecian las miradas cuando lo que se persigue es un beso pronto. Ni se disfrutan las llamadas cuando se quiere a fuerzas una cita. Mi generación no sabe gozar los trayectos largos ni le gusta saborear los momentos poco a poco, despacito.
Mi generación se encela, grita, se pelea, hace el amor y la guerra de manera intermitente... mi generación no es prudente ni sencilla, mi generación no espera, no anhela, no persigue, no conserva, no construye, no desea, no persevera, mucho menos alcanza... sólo recibe lo que está cerca, lo que va pasando, lo que se consigue fácilmente y a bajo costo. Mi generación está confundida: cree que el amor no dura, cree que el compromiso no existe, y que la fidelidad es utopía. Mi generación se aburre porque no se da el tiempo de descubrir los pasajes secretos que habitan entre pares de ojos y decenas de dedos. Mi generación no conversa bajo la luz de la luna, por horas y horas, ni guarda silencios largos mientras siente la brisa en la cara. Mi generación tiene prisa...
...y yo, en medio de la pista de baile, me quedo sola. No quiero que nadie me pida besos, no quiero que nadie me abrace la cintura, no quiero que me inviten a bares... quiero que alguien llegue a acompañarme y sienta un enorme deseo de protegerme... Pero mi generación no tiene tiempo, ni ganas... ni siquiera una pizca de curiosidad.
¿El alma piensa?
El alma, eterna. El cuerpo, temporal. El alma, transformada por el cuerpo. El cuerpo, transformador, mortal. El alma, es. El cuerpo, ¿hace? El cuerpo, ¿piensa? El alma, ¿piensa? Si muero, ¿pienso? No hay tiempo, ¿no puedo pensar? Si muero, ¿sólo soy? Entonces, ¿creo? Si no, ¿sólo estoy consciente? Si muero, ¿percibo o más bien sé? Entonces, ¿pensar es temporal? ¿Qué queda? Pensar transforma al alma, pero si muero, dejo de transformarme. Entonces, ¿el sentido de pensar es llegar a ser? Tal vez por eso es tan importante ser (Soy el que Soy), y creer sólo es de este mundo- denotando esa cosa que no sé bien qué es, pero que es ahora donde estoy. Entonces, ¿las ideas son de esta vida... y lo que queda es el ser? ¿Da igual pensar una cosa o pensar otra? ¿Hay que enfocarnos en ser? La vida es limitada, vayamos al punto... ¿de qué se trata? La poesía será un paliativo para esta desesperación de no saber qué se está siendo después de tanto filosofar.
¿Qué tengo? - Preguntó Fernando.
Tengo una rosa en mi sala; estrené mi florero.
Tengo queso en mi refrigerador y unas gotas del pisco que trajeron mis amigas; tengo amigas.
Tengo plátanos y licuadora; desayunaré licuado bien espumoso, como me gusta.
Tengo stereo y tengo un CD- uno sólo, que me dio un amigo: tengo un amigo, tengo varios, y muy buenos.
Tengo mi mail con varios mensajes pendientes de responder: tengo gente que quiero y que me quiere.
Tengo lectores: tengo letras y, si no es que les gustan, por lo menos les atraen.
Tengo un trabajo que demanda mi mayor creatividad: tengo creatividad.
Tengo las ganas: las ganas de vivir, de amar, de aprender, de ser feliz.
Tengo una vista espectacular: tengo un mundo qué observar y que difícilmente conoceré todo- no puedo dejar de sorprenderme.
Tengo sed y tengo agua: puedo dejar de tener sed.
Tengo mi vida y mi vida está enamorada de mí casi tanto como yo de ella: mi vida me trata bien.
Tengo un árbol favorito y un número predilecto; y tengo un número de teléfono que lo incluye.
Tengo absolutamente todo lo que tengo, y nada es mío. ¿Qué más quiero?
Tengo queso en mi refrigerador y unas gotas del pisco que trajeron mis amigas; tengo amigas.
Tengo plátanos y licuadora; desayunaré licuado bien espumoso, como me gusta.
Tengo stereo y tengo un CD- uno sólo, que me dio un amigo: tengo un amigo, tengo varios, y muy buenos.
Tengo mi mail con varios mensajes pendientes de responder: tengo gente que quiero y que me quiere.
Tengo lectores: tengo letras y, si no es que les gustan, por lo menos les atraen.
Tengo un trabajo que demanda mi mayor creatividad: tengo creatividad.
Tengo las ganas: las ganas de vivir, de amar, de aprender, de ser feliz.
Tengo una vista espectacular: tengo un mundo qué observar y que difícilmente conoceré todo- no puedo dejar de sorprenderme.
Tengo sed y tengo agua: puedo dejar de tener sed.
Tengo mi vida y mi vida está enamorada de mí casi tanto como yo de ella: mi vida me trata bien.
Tengo un árbol favorito y un número predilecto; y tengo un número de teléfono que lo incluye.
Tengo absolutamente todo lo que tengo, y nada es mío. ¿Qué más quiero?
La gentileza de los árboles
No les basta con bañar el aire con su esencia; también cubren el pavimento a nuestros pasos, con las venas de sus hojas. ¡Quién fuera árbol para entregarse así a la belleza!
La ocupación
Dicen que es la "ociosidad" la madre de todos los vicios. Hay uno, quizá bastardo, que parece hijo de la ocupación. La falta de tiempo que sirve de excusa para no pensar en el deterioro del ambiente, en las necesidades humanas, en las carencias políticas, en la falta de lógica económica, y en la pobreza de espíritu. Es que si uno no trabaja, no es productivo... pero si uno trabaja demasiado, entonces tampoco lo es. Porque termina faltándole tiempo para reflexionar lo que está haciendo de su vida. Es más cómodo vivir así, sin duda, que batallar para decidir todo lo que uno quiere de su historia. Pero es mediocre, es pobre, es triste, y es muy aburrido. Así como un lector abandona un texto aburrido, la vida también abandona a un vivo aburrido.
Pre-arrepentimiento
Como no planeo que mi alma vague en pena, más me vale dejar hecho todo lo que se me va ocurriendo. No quiero morir y luego tener que regresar: si me voy al más allá, que sea para no volver. Por eso digo tantas veces "te quiero" a la gente que ya sabe que la quiero. Por eso trabajo con tantas ganas, no sea que quede un agujero sin rellenar. Por eso a cada rato pienso que más vale exponerse un poco, que protegerse y permitir que las cosas dejen de suceder. La vida es tan corta, que más vale aprovecharla mientras dure. No importa qué tan larga vaya a ser mi vida, igual me resultará breve para todo lo que contendrá... es una novela que no puedo dejar de leer, porque ni siquiera me resigno a terminar de escribirla.
Quisiera ser como la poesía: tan interesante comprenderla como deseable amarla.
Quisiera ser como el tema de cinema paradiso: que devuelve la paz justo antes de ir a dormir.
Quisiera que, como a mis textos, la gente me leyera.
Quisiera que alguien me quisiera como la vez que mejor quise yo a alguien.
Quisiera que, al cruzarme con una persona valiosa, me retuviera, y dejara a la historia crearse... para que nuestros nombres resonaran juntos como los de Picasso y Dalí, Da Vinci y Miguel Ángel, Starsky y Hutch.
Quisiera que mi intensidad no fuera dramática, y que mi drama no fuera triste.
Quisiera jamás perder mi alegría y mi vitalidad.
Quisiera ser tan intensa por afuera como lo soy por adentro.
Quisiera ser bella, tanto que pudiera ser virtuosa, tanto que pudiera ser buena.
Quisiera ser como el tema de cinema paradiso: que devuelve la paz justo antes de ir a dormir.
Quisiera que, como a mis textos, la gente me leyera.
Quisiera que alguien me quisiera como la vez que mejor quise yo a alguien.
Quisiera que, al cruzarme con una persona valiosa, me retuviera, y dejara a la historia crearse... para que nuestros nombres resonaran juntos como los de Picasso y Dalí, Da Vinci y Miguel Ángel, Starsky y Hutch.
Quisiera que mi intensidad no fuera dramática, y que mi drama no fuera triste.
Quisiera jamás perder mi alegría y mi vitalidad.
Quisiera ser tan intensa por afuera como lo soy por adentro.
Quisiera ser bella, tanto que pudiera ser virtuosa, tanto que pudiera ser buena.
Tipo de cambio
Pagar siempre con dinero, es como medir siempre en metros, como no pesar ni ver en tercera dimensión.
Estoy de acuerdo en que se necesita estandarizar el medio de cambio, pero valuar todo en dinero me resulta ilógico. Es como cantar siempre en un mismo tono, o demostrar los diferentes afectos con un mismo tipo de abrazo.
Hay diferentes divisas, pero se puede cambiar una por otra; eso no me parece bien. No me hace sentido que lo que compra pan, también pueda pagar un funeral, cambiarse por una noche de parranda o financiar un molino de granos para el campo.
Estoy de acuerdo en que se necesita estandarizar el medio de cambio, pero valuar todo en dinero me resulta ilógico. Es como cantar siempre en un mismo tono, o demostrar los diferentes afectos con un mismo tipo de abrazo.
Hay diferentes divisas, pero se puede cambiar una por otra; eso no me parece bien. No me hace sentido que lo que compra pan, también pueda pagar un funeral, cambiarse por una noche de parranda o financiar un molino de granos para el campo.
Posibilidades de un personaje
No se trata de ser, sino de hacer. Se es lo que se es, y punto. Lo que se hace es lo que cambia con el contexto... y es lo que permite que quienes nos conocen de un lugar o de otro, se formen una opinión.
En todos lados, tengo el cabello rizado (aunque no esté de moda). Pero no en todos lados me siento a leer con una taza cerca de mí. Soy feliz, pero no en todos lados camino sonriendo. Soy apasionada, pero no voy por la vida regalando besos franceses ni asesinando a los capitalistas. Soy reflexiva, pero no siempre comento todo lo que estoy pensando.
Se es lo que se es, pero lo que una hace es lo que el mundo entenderá que una es.
En todos lados, tengo el cabello rizado (aunque no esté de moda). Pero no en todos lados me siento a leer con una taza cerca de mí. Soy feliz, pero no en todos lados camino sonriendo. Soy apasionada, pero no voy por la vida regalando besos franceses ni asesinando a los capitalistas. Soy reflexiva, pero no siempre comento todo lo que estoy pensando.
Se es lo que se es, pero lo que una hace es lo que el mundo entenderá que una es.
Completud
Más vale llorar a cántaros cuando hay malas noticias qué procesar. Más vale decir cuánto se extraña un mensajito al celular, y esos desayunos de domingo con pláticas extensísimas. Más vale recordar con melancolía que no tener nada qué traer a la memoria. Más vale que las cosas sean completamente.
Cuando todo se torna tan difícil... cuando hay mucho qué sentir y tan poco por explicar... más vale ser completamente. Cuando duele tanto no poder estar cerca cuando los seres amados sufren, más vale ser completamente miserable, que fingir que se está bien. Más vale que me desbarate ahora... que me derrita por los ojos.
Es tanta la tristeza, que rebota la alegría... que el optimismo me invade, suplicándome que le permita hacer algo por mí. Es tanto el amor, que no puedo estar triste. Es tanta la necesidad de que todos estemos bien, que escribiré todos los días... y en mis letras pondré la sangre, pondré el sudor y pondré las lágrimas... porque sólo los líquidos pueden hacer que las cosas fluyan sin perderse en el espacio.
Estoy viviendo completamente... y de vez en cuando también me siento completamente exhausta... y agonizo completamente... porque la completud es la virtud del coraje, de la decisión, de la voluntad, de la resignación, y de la intensidad. Todo eso siento ahora.
Cuando todo se torna tan difícil... cuando hay mucho qué sentir y tan poco por explicar... más vale ser completamente. Cuando duele tanto no poder estar cerca cuando los seres amados sufren, más vale ser completamente miserable, que fingir que se está bien. Más vale que me desbarate ahora... que me derrita por los ojos.
Es tanta la tristeza, que rebota la alegría... que el optimismo me invade, suplicándome que le permita hacer algo por mí. Es tanto el amor, que no puedo estar triste. Es tanta la necesidad de que todos estemos bien, que escribiré todos los días... y en mis letras pondré la sangre, pondré el sudor y pondré las lágrimas... porque sólo los líquidos pueden hacer que las cosas fluyan sin perderse en el espacio.
Estoy viviendo completamente... y de vez en cuando también me siento completamente exhausta... y agonizo completamente... porque la completud es la virtud del coraje, de la decisión, de la voluntad, de la resignación, y de la intensidad. Todo eso siento ahora.
Renuncia
Cada vez que alguien ha decidido dejar de escribirme, de leerme, de llamarme por teléfono, de considerarme el amor de su vida, y de permitirme hacer eso yo, ese alguien ha renunciado a mi vida. Ha decidido que no aparecerá en la página 36 de la biografía que alguna vez un joven de 22 años- si es que algún día yo tuviera tal suerte- escribirá sobre mí. Ha confesado que no desea figurar en la obra de teatro que se hará sobre mi vida. Ha considerado que es mejor pasar a la historia como un pasaje de mi pasado, y no como un coprotagonista.
Esa persona ha renunciado a todo lo que tengo qué ofrecer, a compartir mi potencial, a atestiguar mi pasión y entrega, a secar mis lágrimas cuando esté lloviendo, y a ver lo graciosas que se verán mis canas cuando empiecen a salir. Todas esas personas que han renunciado a mí, renuncian cada día que deciden no volver... no es que hayan dejado de decidir; es que me recuerdan de vez en cuando, y deciden seguir caminando hacia otro lado, tal vez en línea paralela sin posibilidad de cruzarnos nuevamente.
Si llego a ser célebre por alguna razón, se pondrá de manifiesto la lista de personas que me dejaron ir, la cantidad de gente que creía que jamás tendría éxito, y los amigos que me acompañaron en cada uno de los millones de empeños con que he decidido condimentar mi vida. Si llego a ser famosa, se sabrá que he tenido grandes amores, y que todos me dejaron ir... y cuando tenga alguno que no me suelte, también eso será escrito. Tal vez algún día me llamen como a Evita "Perón": Lis "____". Así se sabrá quién no renunció a mí, a mis manos, a mis letras, a mis miedos, a mi necesidad de ser amada, a mi incansable gusto por los números y las palabras, a mi inmensa alegría de estar viva, y a mis terribles ganas de no soltar al mundo ni un minuto.
Espero yo jamás renunciar a nadie. Ojalá siga dándole oportunidades a la vida, y si acaso vuelvo a encontrar un chico de sonrisa perfecta y voluntad inequívoca en un autobús, espero de corazón no volver a dejarlo ir así sin más.
Esa persona ha renunciado a todo lo que tengo qué ofrecer, a compartir mi potencial, a atestiguar mi pasión y entrega, a secar mis lágrimas cuando esté lloviendo, y a ver lo graciosas que se verán mis canas cuando empiecen a salir. Todas esas personas que han renunciado a mí, renuncian cada día que deciden no volver... no es que hayan dejado de decidir; es que me recuerdan de vez en cuando, y deciden seguir caminando hacia otro lado, tal vez en línea paralela sin posibilidad de cruzarnos nuevamente.
Si llego a ser célebre por alguna razón, se pondrá de manifiesto la lista de personas que me dejaron ir, la cantidad de gente que creía que jamás tendría éxito, y los amigos que me acompañaron en cada uno de los millones de empeños con que he decidido condimentar mi vida. Si llego a ser famosa, se sabrá que he tenido grandes amores, y que todos me dejaron ir... y cuando tenga alguno que no me suelte, también eso será escrito. Tal vez algún día me llamen como a Evita "Perón": Lis "____". Así se sabrá quién no renunció a mí, a mis manos, a mis letras, a mis miedos, a mi necesidad de ser amada, a mi incansable gusto por los números y las palabras, a mi inmensa alegría de estar viva, y a mis terribles ganas de no soltar al mundo ni un minuto.
Espero yo jamás renunciar a nadie. Ojalá siga dándole oportunidades a la vida, y si acaso vuelvo a encontrar un chico de sonrisa perfecta y voluntad inequívoca en un autobús, espero de corazón no volver a dejarlo ir así sin más.
Decisiones
No siempre se trata de decisiones; o sí, porque uno puede decidir no decidir nada... y entonces ya está decidiendo. Una deja ir, o sostiene... y aguanta, y apechuga. Una permite, o limita, o quita las manos y dice: buenas noches, ya me voy. Una dice "no, con una tengo", o toma otra, y otra, y las que decida tomar o no decida dejar de ingerir. Una piensa que ha decidido, y entonces se da cuenta que lo único que hizo fue dejar que Dios siguiera sus planes. Una ha decidido que Dios decida... y por libre albedrío.
Pareciera que no todo es decisión, porque el día comienza cuando una está dormida, y apenas a las 10 de la mañana, se abren los ojos para darse cuenta que las ocho ya pasaron. Una extraña, una necesita, y decide que está bien... y lo está, y entonces decide que seguirá estándolo. Decide extrañar, y decide al mismo tiempo no sufrir por ello.
Una siente celos, profundos, porque alguien más está siendo amado... y una no ama ni es amada. Una decide querer, y amar... y alguien más decide cuánto cabe en el recipiente, y la cantidad de fresas que le caben en el congelador.
Una tiene terraza, y sale para ver la ciudad. Una se enamora con la noche, y la noche está enamorada de la madrugada. El triángulo se rompe para que se haga de día y el trabajo haga que una olvide lo que ha estado pensando sobre el amor y todo eso. Una es moderna, y ama como amantes de ésos a la antigua. Porque una decide que será fiel, incluso a la soledad. Porque una es romántica, y entrega todo lo que tiene qué ofrecer... y lo entrega bien, con decisión... porque una decide que es lo mejor, lo que se siente que está bien.
Una ha decidido que la intuición es la que manda... y espera que alguien más la acompañe con esa intuición. Pero mi país no escucha, está cansado. Fuera de él, las cosas parecen más simples...
Una tiene las manos secas y las piernas temblando de cansancio. Una está sola, come rodeada de personas y no entiende nada, y no tiene nada qué decir. Una podría ser un premio Nobel, y nadie lo sabría. Una podría cantar con inagotable pasión, o bailar en medio de las olas y romperlas contra las rocas. Una podría escribir un cuento en la arena, e inflamarle el corazón a toda Hungría. Pero nadie sabe, porque nadie ha decidido que habrá de darse cuenta.
Una tiene ganas de trabajar bien, de hacer lo mejor que puede, de ser honesta y decente, de ser buena y ser amable, de ser dulce y ser paciente. Una escucha en la radio a su abuelo, y llora. Una no tiene sangre de sobra, sólo le queda la que va a derramar cuando sea necesario entregarse por completo.
Una tiene letras, y besos, y memorias, y silencios. Una tiene música y poesía. Una tiene sentidos y sentimientos. Una es extranjera, y es todo lo que es. Porque uno decide qué quiere que los demás parezcan.
Pareciera que no todo es decisión, porque el día comienza cuando una está dormida, y apenas a las 10 de la mañana, se abren los ojos para darse cuenta que las ocho ya pasaron. Una extraña, una necesita, y decide que está bien... y lo está, y entonces decide que seguirá estándolo. Decide extrañar, y decide al mismo tiempo no sufrir por ello.
Una siente celos, profundos, porque alguien más está siendo amado... y una no ama ni es amada. Una decide querer, y amar... y alguien más decide cuánto cabe en el recipiente, y la cantidad de fresas que le caben en el congelador.
Una tiene terraza, y sale para ver la ciudad. Una se enamora con la noche, y la noche está enamorada de la madrugada. El triángulo se rompe para que se haga de día y el trabajo haga que una olvide lo que ha estado pensando sobre el amor y todo eso. Una es moderna, y ama como amantes de ésos a la antigua. Porque una decide que será fiel, incluso a la soledad. Porque una es romántica, y entrega todo lo que tiene qué ofrecer... y lo entrega bien, con decisión... porque una decide que es lo mejor, lo que se siente que está bien.
Una ha decidido que la intuición es la que manda... y espera que alguien más la acompañe con esa intuición. Pero mi país no escucha, está cansado. Fuera de él, las cosas parecen más simples...
Una tiene las manos secas y las piernas temblando de cansancio. Una está sola, come rodeada de personas y no entiende nada, y no tiene nada qué decir. Una podría ser un premio Nobel, y nadie lo sabría. Una podría cantar con inagotable pasión, o bailar en medio de las olas y romperlas contra las rocas. Una podría escribir un cuento en la arena, e inflamarle el corazón a toda Hungría. Pero nadie sabe, porque nadie ha decidido que habrá de darse cuenta.
Una tiene ganas de trabajar bien, de hacer lo mejor que puede, de ser honesta y decente, de ser buena y ser amable, de ser dulce y ser paciente. Una escucha en la radio a su abuelo, y llora. Una no tiene sangre de sobra, sólo le queda la que va a derramar cuando sea necesario entregarse por completo.
Una tiene letras, y besos, y memorias, y silencios. Una tiene música y poesía. Una tiene sentidos y sentimientos. Una es extranjera, y es todo lo que es. Porque uno decide qué quiere que los demás parezcan.
Tiempo
Hasta el tiempo me toma tiempo... y entenderlo me toma toda la vida; por eso nunca estoy entendiendo nada, sólo estoy a punto de hacerlo. Sólo en retrospectiva es que cae el 20, y si tenemos suerte y no hay inflación, eso ya es ganancia.
Hacia atrás, uno comprende a sus amigos, los amantes, los padres, los exámenes y las leyes... casi siempre. El presente está siempre incomprendido, como alguien que ríe solo, y nadie sabe por qué. El presente no tiene idea, y por eso puede ser presente. Si se enterara de algo, se volvería pasado, pesado, pisado, y se posaría sobre las calles que derraman gente.
Conocer gente toma tiempo, esperar demora demasiado, hacer amigos es una hermosa casualidad, y enamorarse... enamorarse toma tiempo o demasiado buena suerte. Trabajar toma todo el día; descansar, toda la noche. Soñar, toma un sueño. Vivir, toma la vida entera. ¿Estoy viviendo? Todavía no sé... cuando muera, y lo vea en retrospectiva, me enteraré de lo que podría haber sido.
Hacia atrás, uno comprende a sus amigos, los amantes, los padres, los exámenes y las leyes... casi siempre. El presente está siempre incomprendido, como alguien que ríe solo, y nadie sabe por qué. El presente no tiene idea, y por eso puede ser presente. Si se enterara de algo, se volvería pasado, pesado, pisado, y se posaría sobre las calles que derraman gente.
Conocer gente toma tiempo, esperar demora demasiado, hacer amigos es una hermosa casualidad, y enamorarse... enamorarse toma tiempo o demasiado buena suerte. Trabajar toma todo el día; descansar, toda la noche. Soñar, toma un sueño. Vivir, toma la vida entera. ¿Estoy viviendo? Todavía no sé... cuando muera, y lo vea en retrospectiva, me enteraré de lo que podría haber sido.
Desintegración
Al Estado le conciernen los individuos, a éstos, la sociedad... a ésta, las familias, y a ellas, el estado. Pero el sistema económico no favorece a todos, el fiscal vuelca a unos contra otros y el social disipa toda posibilidad de integración.
¿Qué es más importante: un segundo viendo un atardecer, o una hora extra de trabajo en un banco? ¿Qué tiene consecuencias más trascendentes: un abrazo de dos minutos o cuarenta minutos de hacer fila para sacar placas? Me frustra un poco darme cuenta de los desperdicios antinaturales que solemos hacer... perdernos la noche por estar trabajando, o el amanecer por dormir después de una desvelada intensa. Uno se encierra en una habitación de 20 metros cuadrados para descubrir al final del día, que hizo demasiado y sintió demasiado poco.
¿La sensibilidad no es producto de la integración de los elementos que componen nuestra vida? ¿No somos sensibles en la medida que nos dejemos involucrar natural y orgánicamente- palabrita que siempre me recuerda al orégano-?
Alguien que no está haciendo nada productivo, se convierte en un mediocre y un perdedor, según los criterios de este pequeño mundo. Para mí, alguien que no siente, ni siquiera está viviendo, por más que trabaje productivamente.
Por eso, en mi habitación de unos cuantos metros cuadrados, yo siento, poco a poco, que estoy comenzando a sentir.
¿Qué es más importante: un segundo viendo un atardecer, o una hora extra de trabajo en un banco? ¿Qué tiene consecuencias más trascendentes: un abrazo de dos minutos o cuarenta minutos de hacer fila para sacar placas? Me frustra un poco darme cuenta de los desperdicios antinaturales que solemos hacer... perdernos la noche por estar trabajando, o el amanecer por dormir después de una desvelada intensa. Uno se encierra en una habitación de 20 metros cuadrados para descubrir al final del día, que hizo demasiado y sintió demasiado poco.
¿La sensibilidad no es producto de la integración de los elementos que componen nuestra vida? ¿No somos sensibles en la medida que nos dejemos involucrar natural y orgánicamente- palabrita que siempre me recuerda al orégano-?
Alguien que no está haciendo nada productivo, se convierte en un mediocre y un perdedor, según los criterios de este pequeño mundo. Para mí, alguien que no siente, ni siquiera está viviendo, por más que trabaje productivamente.
Por eso, en mi habitación de unos cuantos metros cuadrados, yo siento, poco a poco, que estoy comenzando a sentir.
¿Qué se siente?
Justo cuando más se está sintiendo, es cuando se deja de sentir. Cuando hay tanto en juego, uno deja de jugar y comienza a tomarse todo en serio. En serio me iré, en serio se queda un noventa por ciento de lo que más quiero. El otro diez lo guardo de reserva, por si hiciera falta querer algo más... no a alguien, porque ya quiero hasta a quien no tengo.
Faltan un par de horas solamente, no falta mucho, y me queda muy poco. No sé ni siquiera si siento algo más que el cansancio y el estrés, y el miedo, y un profundo deseo de paz y suspiros serenos. Sé que siento demasiado porque no estoy sintiendo nada claro, nada que me haga reír o llorar, o quedarme neutral.
Faltan un par de horas solamente, no falta mucho, y me queda muy poco. No sé ni siquiera si siento algo más que el cansancio y el estrés, y el miedo, y un profundo deseo de paz y suspiros serenos. Sé que siento demasiado porque no estoy sintiendo nada claro, nada que me haga reír o llorar, o quedarme neutral.
La conciencia de lo público y lo social
A ratos siento que la gente en esta ciudad se vuelve consciente, después de un largo día y un tránsito pesado, de que práticamente todos deseamos la misma cosa: llegar pronto y bien a nuestro destino. Me da un sentimiento de emoción muy particular notar cuando una persona está realizando en su cabeza la complejidad de la idea de sociedad, pueblo y humanidad. Ver a alguien levantando basura que no ha tirado, no arrojando la que podría tirar, ahorrando agua que podría gastar, omitiendo daños que podría ocasionar, distribuyendo dinero que podría despilfarrar y cediendo el paso a otro conductor o peatón, me ocasiona un júbilo muy interno y profundo. Me hace creer que la humanidad está entendiendo que todos necesitamos estar bien para que nuestra especie tenga un balance positivo. Ahora bien, si esto trasciende a otros seres vivos o inertes, mi alegría se triplica. El mundo me parece habitable por un momento, y el futuro se ve transparente y prometedor. Aunque estos repentinos choques con gente consciente no suelen durar mucho tiempo, las emociones que me quedan me incitan a buscar y detectar fácilmente a la gente que es así.
Sé que en ocasiones es la educación o el cansancio lo que detona estos comportamientos, pero estoy segura que sí hay en la cabeza de varias personas esa genuina voluntad de hacer el bien, y hacerlo bien. Esa percepción sistémica del universo busca desesperadamente ser descubierta por más y más miembros de nuestra gran comunidad. Si yo estoy bien, y eso beneficia a los demás, ya la hicimos. Si, como piensan algunos, para que alguien esté bien, otro debe irse a la fregada, entonces no tienen lógica los derivados financieros donde todos pueden ganar sin que nadie tenga que perder. No siempre implica sacrificio buscar una resultante positiva en este complejo sistema vectorial. A veces sólo se requiere tiempo para pensar, tiempo para sentir, y una conciencia lúcida de lo público y lo social.
Sé que en ocasiones es la educación o el cansancio lo que detona estos comportamientos, pero estoy segura que sí hay en la cabeza de varias personas esa genuina voluntad de hacer el bien, y hacerlo bien. Esa percepción sistémica del universo busca desesperadamente ser descubierta por más y más miembros de nuestra gran comunidad. Si yo estoy bien, y eso beneficia a los demás, ya la hicimos. Si, como piensan algunos, para que alguien esté bien, otro debe irse a la fregada, entonces no tienen lógica los derivados financieros donde todos pueden ganar sin que nadie tenga que perder. No siempre implica sacrificio buscar una resultante positiva en este complejo sistema vectorial. A veces sólo se requiere tiempo para pensar, tiempo para sentir, y una conciencia lúcida de lo público y lo social.
¿Economía universal?
Cuando una se ha esforzado tanto por conseguir algo (una relación exitosa, un empleo soñado, un viaje deseado, una beca anhelada, etc.), llega un punto en que se crea una especie de límite costo-beneficio que hace que hasta la persona más perseverante y tenaz decida detenerse. Me imagino que es una especie de fenómeno cosmoeconómico. Así como se establecen los precios por oferta-demanda, creo que también los sacrificios y esfuerzos están cuantificados de alguna manera tan orgánica que podemos sentir cuando ya estuvo bueno... cuando se ha pagado más de lo que valía el esfuerzo. Curiosamente, cuando una deja esa ambición a un lado para buscar alguna otra, la primera comienza a tomar forma. Es como si las oportunidades se pusieran celosas y quisieran toda la atención. Por eso siempre dice la gente "vas a ver que en el momento en que menos lo esperes/busques, llegará/sucederá".
La vertical
¿Por qué tantos temas en un día me llevan a una vertical misteriosa, imponente y aparentemente sabia? Un actor debe conocer la vertical para poder corromperla. Un cantante debe saber utilizar la vertical en la columna de aire para proyectar correctamente en voz media y no echarse a perder las cuerdas cuando está bajando a voz de pecho. "Levántate- regresa a la vertical- y anda". Hasta las gráficas económicas se perciben positivas cuando crecen con pendiente más vertical. Las letras también están repletas de verticales. Los números, igual. La tradición atribuye verticalidad al camino al Cielo. Son apreciados los cuellos largos, las piernas largas... verticales. ¿Habrá algo interesante detrás de esta predilección por las verticales?
El silencio de la fregonería
Cuando era pequeña, me enseñaron que no debía comentar mis buenas calificaciones con los demás para no resultar desagradable para otras personas. Me decían que había que ser sencilla y callar los éxitos. Sin embargo, si me iba mal en alguna ocasión, podía decirlo y nadie iba a molestarse por ello. A veces- me da un poco de tristeza admitirlo- me sentía bien de que me fuera mal, porque eso iba a hacer que pudiera comentarlo con alguien. Son hechos en una misma dimensión, pero uno está condenado al silencio y el otro goza de la bendita indiferencia.
Mientras mejor vayan las cosas, más calladito hay que tenérselo todo. Si en algún proyecto ganas bien, no digas nada porque empezarás a ser el tema de conversación y perderás la frescura de las conversaciones que solías tener con tus amigos. Si tienes admiradoras, que nadie lo sepa... no sea que te acusen de ser pagado de ti mismo y pecar de exigente. Si ganas algún premio, escóndelo y sal corriendo. Si ayudas a alguien, no sólo tendrás que callarlo... deberás hacer todo lo posible para que nadie se dé cuenta.
Cuando las cosas vayan bien, pues, estarás condenado al silencio, a no poder compartir con nadie esos éxitos que te dejan contento. Tendrás que procurar que nadie malinterprete tus buenas intenciones, para que tus proyectos no sean saboteados por la suspicacia de otras personas. Si estás contento porque te fue bien, tendrás que estar solo con eso. La felicidad te quemará por dentro. Cuando te vaya mal, por el contrario, la gente estará feliz de saber que puede hacer algo por ti, que después de todo, eres un humano como cualquier otro.
La bondad se estila en la forma de ayudar al fregado, no de compartir el éxito con el fregón. A veces pienso que el más necesitado no es el fregado, sino el fregón.
Mientras mejor vayan las cosas, más calladito hay que tenérselo todo. Si en algún proyecto ganas bien, no digas nada porque empezarás a ser el tema de conversación y perderás la frescura de las conversaciones que solías tener con tus amigos. Si tienes admiradoras, que nadie lo sepa... no sea que te acusen de ser pagado de ti mismo y pecar de exigente. Si ganas algún premio, escóndelo y sal corriendo. Si ayudas a alguien, no sólo tendrás que callarlo... deberás hacer todo lo posible para que nadie se dé cuenta.
Cuando las cosas vayan bien, pues, estarás condenado al silencio, a no poder compartir con nadie esos éxitos que te dejan contento. Tendrás que procurar que nadie malinterprete tus buenas intenciones, para que tus proyectos no sean saboteados por la suspicacia de otras personas. Si estás contento porque te fue bien, tendrás que estar solo con eso. La felicidad te quemará por dentro. Cuando te vaya mal, por el contrario, la gente estará feliz de saber que puede hacer algo por ti, que después de todo, eres un humano como cualquier otro.
La bondad se estila en la forma de ayudar al fregado, no de compartir el éxito con el fregón. A veces pienso que el más necesitado no es el fregado, sino el fregón.
Prerrequisitos
Toma una ilusión desilusionarse.
Se necesita amar para que se rompa el corazón.
Hacen falta 100 ovejas para que, al perderse una, un pastor se desquicie.
Hace falta un último beso para recordarlo eternamente.
Sólo hay que escuchar el silencio para darse cuenta de que todo ha sido dicho, pero queda mucho por repetir.
Hace falta un amor en la vida para creer que uno merece ser amado.
Toma alrededor de doce meses llorar después de un bloqueo emocional.
Una sola muestra de cariño es capaz de transformar la soledad en intimidad.
Hay que tener trece amigos cercanos para empezar a necesitar una pareja.
Una tentación basta para desplomar el espíritu o glorificar la voluntad.
Se requiere un secreto para empezar a ser una persona interesante.
Hacen falta dos copas para llegar a la tercera, y tres para reprobar el examen del alcoholímetro.
Bastan 10 abrazos no dados para entristecer a una persona hasta las lágrimas.
Con tan sólo un buen pretexto, podría desencadenarse una buena aventura.
Una sola mirada podría reparar el daño o destruir el resto.
Dos cucharaditas de azúcar pueden echar a perder una taza de café.
Se necesita valor para desplomarse por la frustración.
Dos minutos de risa compartida crean un vínculo irremplazable.
Se necesita amar para que se rompa el corazón.
Hacen falta 100 ovejas para que, al perderse una, un pastor se desquicie.
Hace falta un último beso para recordarlo eternamente.
Sólo hay que escuchar el silencio para darse cuenta de que todo ha sido dicho, pero queda mucho por repetir.
Hace falta un amor en la vida para creer que uno merece ser amado.
Toma alrededor de doce meses llorar después de un bloqueo emocional.
Una sola muestra de cariño es capaz de transformar la soledad en intimidad.
Hay que tener trece amigos cercanos para empezar a necesitar una pareja.
Una tentación basta para desplomar el espíritu o glorificar la voluntad.
Se requiere un secreto para empezar a ser una persona interesante.
Hacen falta dos copas para llegar a la tercera, y tres para reprobar el examen del alcoholímetro.
Bastan 10 abrazos no dados para entristecer a una persona hasta las lágrimas.
Con tan sólo un buen pretexto, podría desencadenarse una buena aventura.
Una sola mirada podría reparar el daño o destruir el resto.
Dos cucharaditas de azúcar pueden echar a perder una taza de café.
Se necesita valor para desplomarse por la frustración.
Dos minutos de risa compartida crean un vínculo irremplazable.
Lo que alguien como yo piensa a la media noche
Todos los comienzos son medios, los intermedios tienen un fin, y los finales comienzan.
Todas las dudas buscan la verdad, y de la verdad, se duda.
Todas las necesidades buscan satisfacción, y es a veces la necesidad de otros la que nos satisface. Se extraña lo que se conoce, y lo extraño nos es desconocido.
A veces, odiamos amar... pero nunca amamos odiar.
Los abrazos más dulces no son los que nos dan posesión, sino lo que nos hacen ser poseídos.
Tengo tanto amor qué ofrecer, que mi cabello es rizado: se abraza a sí mismo.
Si cierro los ojos, no es para huir del mundo, es para entregármele a ciegas.
Los aplausos son un tipo de violencia ocasionada por la gratitud.
Se suspira cuando no es suficiente con respirar.
Borrador guardado automáticamente a las 0:42... se me ha bendecido con la felicidad de amar un número, un árbol, y docenas de personas.
Yo no escribo para no olvidar, como Isabel Allende; yo escribo para no tener que acordarme de todo.
¿La gen-ialidad es gen-ética? ¿La gen-ética es ética? ¿La ética, genial?
Porque pienso, existo... porque siento, vivo.
¿Qué es la pobreza? ¿La falta de qué?
La abundancia reside en la falta de austeridad... y en ella suele estar la sencillez.
El dolor amargo puede endulzar a la gente.
Los sueños son tan propios que deberían llamarse mieños.
Todas las dudas buscan la verdad, y de la verdad, se duda.
Todas las necesidades buscan satisfacción, y es a veces la necesidad de otros la que nos satisface. Se extraña lo que se conoce, y lo extraño nos es desconocido.
A veces, odiamos amar... pero nunca amamos odiar.
Los abrazos más dulces no son los que nos dan posesión, sino lo que nos hacen ser poseídos.
Tengo tanto amor qué ofrecer, que mi cabello es rizado: se abraza a sí mismo.
Si cierro los ojos, no es para huir del mundo, es para entregármele a ciegas.
Los aplausos son un tipo de violencia ocasionada por la gratitud.
Se suspira cuando no es suficiente con respirar.
Borrador guardado automáticamente a las 0:42... se me ha bendecido con la felicidad de amar un número, un árbol, y docenas de personas.
Yo no escribo para no olvidar, como Isabel Allende; yo escribo para no tener que acordarme de todo.
¿La gen-ialidad es gen-ética? ¿La gen-ética es ética? ¿La ética, genial?
Porque pienso, existo... porque siento, vivo.
¿Qué es la pobreza? ¿La falta de qué?
La abundancia reside en la falta de austeridad... y en ella suele estar la sencillez.
El dolor amargo puede endulzar a la gente.
Los sueños son tan propios que deberían llamarse mieños.
Sin carro/auto/mueble/coche
Eliminemos los carros. Ya no hacen falta estacionamientos: tenemos más espacio. Nos ahorramos petróleo. Contaminamos menos. Caminamos más, combatimos la obesidad. Encontramos más gente en las calles: socializamos más. Naturalmente, también se terminarían los robos de auto. Los narcos escaparían con más dificultad. No habría accidentes automovilísticos ni seguros para cubrir ese riesgo. No habría viene-vienes ni lavacoches. ¿Menos fuentes de empleo? Pero como nos tardaríamos más en hacer las cosas, se requerirían más personas en las empresas: más empleo o menor producción. Si disminuye la producción, se explotan menos recursos y se utiliza menos energía. Se gastaría menos en infraestructura pública. Habría más animales de carga: más suciedad y mayor consumo de comida para alimentar a las bestias. Se necesitaría gente para limpiar las calles más seguido: más empleo. No habría talleres de reparación para autos: menos empleo. Harían falta más policías para vigilar las calles: más empleo. Nos expondríamos a más luz solar: más vitamina D, menos osteoporosis, más cáncer de piel- o mayor consumo de bloqueador solar, sombreros, gorras y sombrillas. Habría servicio de renta de carritos de super para transporte del mandado. No habría conductores designados: ¿se incrementaría la ebriedad? Se utilizarían más las bicicletas y motocicletas: habría más atropellos por esta causa. Eliminemos las motocicletas, mejor... son demasiado rápidas. No habría autolavados. La gente quedaría de verse en el sitio de reunión en lugar de que uno pasara a las casas de todos a recogerlos. Habría mayor iluminación pública: más consumo de energía y calentamiento de las urbes. Las pizzas tardarían más de 30 minutos en llegar a las casas: ¡serían gratis!... o eliminarían la promoción. Habría más mordeduras de perros, más veterinarios y más servicios médicos. Habría más pozos de agua y tierras cultivadas.
¿Qué sería diferente de como era antes de empezar a haber autos?
¿Qué sería diferente de como era antes de empezar a haber autos?
Sapiencia adoptada
Si no es que la incredulidad es lo mismo que el escepticismo, en todo caso son parientes cercanos, y funcionarios en la posmodernidad (palabrita dominguera que anuncia que lo moderno ha pasado de moda). La vida está cada vez más invadida por información en forma de datos procesados por unos que piensan de un modo y otros que los contradicen o los complementan. ¿A quién creerle? Cada uno puede decidir, en una democracia ideológica que no demanda consenso. También en el modo de pensar, los pueblos eligen a sus representantes: The Beatles, Oprah, Eminem, Santiago Jaimez, Angelina Jolie, el niño predicador, Jaime Maussan... La democracia representativa parece un recurso ante la impotencia de hacer algo por mano propia (ni siquiera está bien visto hacer justicia por mano propia- si en realidad lo que se hiciera fuera j-u-s-t-i-c-i-a, no habría problema, ¿o sí?).
Llega un e-mail a la bandeja de entrada, anunciando que el mundo se acabará cuando se vea una cruz roja en el cielo, y después se recibe otro diciendo que la crisis financiera durará 18 meses. Posteriormente, aparecen otros tres hipervínculos con el mismo formato, conduciendo a artículos y promocionales sobre la pobreza extrema en el mundo, un concierto de Los Padrinos en el Bar Clandestino, y una solicitud de ayuda para un evento de caridad. Si se lee todo esto al mismo tiempo, la idea que queda es que el mundo se acabará en 18 meses y por eso mejor hay que ahogar las penas en un bar, gastando el poco dinero que ha quedado en el mundo después de la caridad. Todo parece igual de creíble, excepto por un par de faltas de ortografía que hacen pensar que la pobreza extrema es una hipérbole cruelmente utilizada. En todo caso es mejor dar a todos el beneficio de la duda sin dedicarle demasiada atención a ninguno. Se incrementan las dudas, y la sabiduría sigue igual (la proporción se inclina hacia la confusión).
Estamos llenando el mundo de tantas cosas, que empezamos a no caber, a no saber, a no tener, a no poder... y lo peor: a no querer. No somos autosuficientes, ni en satisfacción de necesidades básicas, ni en información, ni en ideología, ni en filosofía de vida. Nos faltan empleos, y nos sobra producción, pero nos falta crecimiento económico, al mismo tiempo que se nos agotan recursos. Crecen las demandas al mismo tiempo que se incrementan los desperdicios. No hay tiempo de pensar en medio de la angustia del desempleo, y es mejor vender productos de belleza que sentarse a meditar sobre una estrategia sostenible de vida: hasta ahora, la inteligencia no ha sido garantía de prosperidad. Es mejor que alguien piense por nosotros, decida por nosotros, produzca por nosotros, compre y venda por nosotros... ya nosotros podremos comer por cuenta propia- ¿por qué la obesidad? El secreto es no tener tiempo para reflexionar y contar con dinero suficiente por si es necesario comprar una nueva filosofía de vida.
Llega un e-mail a la bandeja de entrada, anunciando que el mundo se acabará cuando se vea una cruz roja en el cielo, y después se recibe otro diciendo que la crisis financiera durará 18 meses. Posteriormente, aparecen otros tres hipervínculos con el mismo formato, conduciendo a artículos y promocionales sobre la pobreza extrema en el mundo, un concierto de Los Padrinos en el Bar Clandestino, y una solicitud de ayuda para un evento de caridad. Si se lee todo esto al mismo tiempo, la idea que queda es que el mundo se acabará en 18 meses y por eso mejor hay que ahogar las penas en un bar, gastando el poco dinero que ha quedado en el mundo después de la caridad. Todo parece igual de creíble, excepto por un par de faltas de ortografía que hacen pensar que la pobreza extrema es una hipérbole cruelmente utilizada. En todo caso es mejor dar a todos el beneficio de la duda sin dedicarle demasiada atención a ninguno. Se incrementan las dudas, y la sabiduría sigue igual (la proporción se inclina hacia la confusión).
Estamos llenando el mundo de tantas cosas, que empezamos a no caber, a no saber, a no tener, a no poder... y lo peor: a no querer. No somos autosuficientes, ni en satisfacción de necesidades básicas, ni en información, ni en ideología, ni en filosofía de vida. Nos faltan empleos, y nos sobra producción, pero nos falta crecimiento económico, al mismo tiempo que se nos agotan recursos. Crecen las demandas al mismo tiempo que se incrementan los desperdicios. No hay tiempo de pensar en medio de la angustia del desempleo, y es mejor vender productos de belleza que sentarse a meditar sobre una estrategia sostenible de vida: hasta ahora, la inteligencia no ha sido garantía de prosperidad. Es mejor que alguien piense por nosotros, decida por nosotros, produzca por nosotros, compre y venda por nosotros... ya nosotros podremos comer por cuenta propia- ¿por qué la obesidad? El secreto es no tener tiempo para reflexionar y contar con dinero suficiente por si es necesario comprar una nueva filosofía de vida.
Novedad
Me gusta cómo se siente conocer a alguien nuevo, ver su expresión cuando le cuento algo por primera vez, y sorprenderlo con cosas que para mí ya están muy gastadas. No me gusta todo el proceso de tantear terreno, pero definitivamente me resulta interesante ser una desconocida y empezar a entintar el papel de una nueva relación social donde todo podría suceder.
La complicación del conocimiento
La actualidad nos ha permitido tener conocimientos más profundos sobre cada tema, y por eso cada vez es más cierto que el que mucho abarca, poco aprieta. Si bien la especialización ayuda a resolver el problema del apretón, nos queda sin resolver el de lo abarcado.
Así como el francés contemporáneo es producto de complicaciones voluntarias para distinguir a la gente chic que lo hablaba bien de los plebeyos que no dominaban bien las reglas, igualmente Hacienda distingue a los fiscalistas que libro en mano le saben los recovecos a las leyes, de los contribuyentes que no saben ni por dónde. Hay especialistas para todo... acuda a ellos. Pero si uno quiere hacer sus propias declaraciones, entonces hay que ver cómo hacerle porque ni siquiera quienes están ahí para asesorar al público saben cómo desenmarañar tan terrible revoltijo. ¡No se diga para aprender el francés de gran alcurnia!
Si uno quiere invertir, en la institución financiera le dirán cuánto ha ganado determinado fondo en el pasado, y si está asegurado su capital... para mayor información, a ver cómo le hace. En tránsito, es el mismo cuento. Cada vez hay más información. Señoras y señores, bienvenidos a la era del conocimiento, en donde la información es más, y por lo tanto la buena se vuelve más cara. Pase usted, marchante, observe cómo no tiene ni idea de lo que sucede con su auto mientras el mecánico le mueve aquí y allá. Adelante, mire cómo sus hijos participan en un sistema educativo de vanguardia, donde uno nunca sabe qué resultados vaya a tener el método que recién aprobaron las Cámaras. Note que para enterarse que la depilación con láser puede causar cáncer, hay que investigar un poquitín. Dese cuenta de cuánto le está costando ese crédito... sí, el CAT no es propiamente un gato.
¿Por quién votar? ¿Qué universidad elegir? ¿Dónde invertir? ¿Qué película ver? ¿Dónde comprar? Pobre ciudadanía confundida. Pobres masas donde unos saben una cosa y otros saben otra... y para gastar menos uno tiene que gastar en pagarle a quien tiene esa información.
¡A ver! ¡Alto ahí! ¿De qué demonios está usted hablando? Quiero que me explique, punto por punto, esta política que desea que apoye con mi firma. ¿Que es muy complicado? Pues ya de por sí es bastante agotador tener que huirle a tanta complejidad.
Así como el francés contemporáneo es producto de complicaciones voluntarias para distinguir a la gente chic que lo hablaba bien de los plebeyos que no dominaban bien las reglas, igualmente Hacienda distingue a los fiscalistas que libro en mano le saben los recovecos a las leyes, de los contribuyentes que no saben ni por dónde. Hay especialistas para todo... acuda a ellos. Pero si uno quiere hacer sus propias declaraciones, entonces hay que ver cómo hacerle porque ni siquiera quienes están ahí para asesorar al público saben cómo desenmarañar tan terrible revoltijo. ¡No se diga para aprender el francés de gran alcurnia!
Si uno quiere invertir, en la institución financiera le dirán cuánto ha ganado determinado fondo en el pasado, y si está asegurado su capital... para mayor información, a ver cómo le hace. En tránsito, es el mismo cuento. Cada vez hay más información. Señoras y señores, bienvenidos a la era del conocimiento, en donde la información es más, y por lo tanto la buena se vuelve más cara. Pase usted, marchante, observe cómo no tiene ni idea de lo que sucede con su auto mientras el mecánico le mueve aquí y allá. Adelante, mire cómo sus hijos participan en un sistema educativo de vanguardia, donde uno nunca sabe qué resultados vaya a tener el método que recién aprobaron las Cámaras. Note que para enterarse que la depilación con láser puede causar cáncer, hay que investigar un poquitín. Dese cuenta de cuánto le está costando ese crédito... sí, el CAT no es propiamente un gato.
¿Por quién votar? ¿Qué universidad elegir? ¿Dónde invertir? ¿Qué película ver? ¿Dónde comprar? Pobre ciudadanía confundida. Pobres masas donde unos saben una cosa y otros saben otra... y para gastar menos uno tiene que gastar en pagarle a quien tiene esa información.
¡A ver! ¡Alto ahí! ¿De qué demonios está usted hablando? Quiero que me explique, punto por punto, esta política que desea que apoye con mi firma. ¿Que es muy complicado? Pues ya de por sí es bastante agotador tener que huirle a tanta complejidad.
La costumbre
No me gusta ver cómo a todo se acostumbra la gente. En Montréal, un suicidio más es ya más un fastidio para la gente que debe esperar a que limpien los restos de las vías del metro, que un motivo de profundo pesar. En México, una marcha en el zócalo se vuelve parte del espectáculo cotidiano de la ciudad. En Madrid, ya no hay qué hacer por la exagerada subida de precios de bienes raíces... la gente ya se acostumbró. Como las drogas, se sienten la primera vez... las demás surten cada vez menos efecto.
Tampoco me gustaría que las personas sufrieran hasta la depresión cada vez que alguien se suicidara, porque la vida sería tan pesada que más valdría que todos nos lanzáramos al metro y no quedara nadie para hacer del chofer que nos destriparía. Vaya, la costumbre... caramba, es evolución, pero también es resignación. Hay que aguantar cada vez más cosas en esta vida. Uno tiene una experiencia muy dura, y debe cargar con ella hasta que deje de doler, porque seguramente vendrán peores. Uno se enamora perdidamente, y eventualmente se acostumbra a las maravillas de su estado, y la magia empieza a volver a la normalidad. Para sorprender hay que violentar, porque un cielo bonito no emociona a mucha gente, y la belleza se pasa por alto con facilidad.
Qué va, si la Psicología debe saber bien que todo nos impacta. Pues será en el inconsciente, porque el consciente es cada vez menos consciente de su propia conciencia. Nunca duele tanto, nunca satisface demasiado, el límite llega antes de que lo sintamos venir... y entonces, la gente muere de cansancio, de sobredosis, de tristeza, o no sé si peor aún, vive acostumbrada por el resto de sus días.
Tampoco me gustaría que las personas sufrieran hasta la depresión cada vez que alguien se suicidara, porque la vida sería tan pesada que más valdría que todos nos lanzáramos al metro y no quedara nadie para hacer del chofer que nos destriparía. Vaya, la costumbre... caramba, es evolución, pero también es resignación. Hay que aguantar cada vez más cosas en esta vida. Uno tiene una experiencia muy dura, y debe cargar con ella hasta que deje de doler, porque seguramente vendrán peores. Uno se enamora perdidamente, y eventualmente se acostumbra a las maravillas de su estado, y la magia empieza a volver a la normalidad. Para sorprender hay que violentar, porque un cielo bonito no emociona a mucha gente, y la belleza se pasa por alto con facilidad.
Qué va, si la Psicología debe saber bien que todo nos impacta. Pues será en el inconsciente, porque el consciente es cada vez menos consciente de su propia conciencia. Nunca duele tanto, nunca satisface demasiado, el límite llega antes de que lo sintamos venir... y entonces, la gente muere de cansancio, de sobredosis, de tristeza, o no sé si peor aún, vive acostumbrada por el resto de sus días.
Las expectativas
La teoría de las expectativas en Economía está tan relacionada con la fe religiosa, como la ley de la atracción está vinculada con esta crisis bursátil y financiera que está agobiando a la gente que confía en el dinero. La esperanza es la conciencia del poder de la fe, pero es mucho más débil que ésta porque solamente representa una posibilidad de ocurrencia. En cambio, la fe mueve montañas porque es la certidumbre de algo que a lo mejor ni siquiera iba a suceder, pero que termina pasando porque alguien le indicó al universo que así había de suceder. No sé si el destino permita cambios de planes, si los cambios son precisamente parte del destino o cómo funcione todo este asunto.
Se cayó la bolsa, se desplomaron los precios, hay pérdidas millonarias... ¿y de quién es la culpa? De la gente que dudó, que tuvo miedo, que creyó que iba a perder y decidió alargar su posición. Hace poco leí en un artículo que la sola posibilidad de terminar una relación, hace que termine. Igualmente, la sola chance de que la bolsa pueda desparramarse, hace que la gente la orille a ello. Con esa misma certeza con que se elige a alguien en un bar, y se lo invita con la mirada a acercarse, sabiendo que lo hará, puede apostarse que uno pasará un examen para obtener una beca en Chile, o jugarse mil pesos a que un BMW no alcanza a pasar con la preventiva. La cosa es creer, y estar seguro. Lo malo es que si estamos tan conectados al resto de la humanidad, no basta con que uno crea. ¿Será por eso que se habla tanto de predicar por todo el mundo? Independientemente de la religión, si uno sale a predicar algo... digamos incluso, salud financiera, es probable que se muevan las montañas- o que al menos, se detenga la crisis.
¿La solidaridad es filantropía o es la conciencia de la necesidad del ser humano de estar unido a los demás para provocar un efecto más dramático? ¿Por qué si da miedo que la bolsa se desplome, no nos aterra todo lo que se desploma a diario por falta de fe y debilidad de expectativas? Puede ser que cuando el dinero sea completamente intangible y se mueva electrónicamente, nos importe menos... Terminaría siendo casi como un sentimiento, y podría esconderse y tal vez ignorarse como tal.
Se cayó la bolsa, se desplomaron los precios, hay pérdidas millonarias... ¿y de quién es la culpa? De la gente que dudó, que tuvo miedo, que creyó que iba a perder y decidió alargar su posición. Hace poco leí en un artículo que la sola posibilidad de terminar una relación, hace que termine. Igualmente, la sola chance de que la bolsa pueda desparramarse, hace que la gente la orille a ello. Con esa misma certeza con que se elige a alguien en un bar, y se lo invita con la mirada a acercarse, sabiendo que lo hará, puede apostarse que uno pasará un examen para obtener una beca en Chile, o jugarse mil pesos a que un BMW no alcanza a pasar con la preventiva. La cosa es creer, y estar seguro. Lo malo es que si estamos tan conectados al resto de la humanidad, no basta con que uno crea. ¿Será por eso que se habla tanto de predicar por todo el mundo? Independientemente de la religión, si uno sale a predicar algo... digamos incluso, salud financiera, es probable que se muevan las montañas- o que al menos, se detenga la crisis.
¿La solidaridad es filantropía o es la conciencia de la necesidad del ser humano de estar unido a los demás para provocar un efecto más dramático? ¿Por qué si da miedo que la bolsa se desplome, no nos aterra todo lo que se desploma a diario por falta de fe y debilidad de expectativas? Puede ser que cuando el dinero sea completamente intangible y se mueva electrónicamente, nos importe menos... Terminaría siendo casi como un sentimiento, y podría esconderse y tal vez ignorarse como tal.
El juego de la vida real
Estábamos mi amigo y yo en la sala, platicando como todos los días -platicábamos a diario, y la conversación en lugar de terminarse, crecía cada vez más. La pequeña de una muchacha empleada de mis padres jugaba en el pasillo a brincar de un mosaico a otro, luciéndose ante el chico que tanto le gustaba -la chiquilla siempre hablaba de lo guapo que le parecía mi amigo. Él volteó y le preguntó a qué estaba jugando. Con una expresión de sabiduría, la pequeña se detuvo y, muy segura, contestó: "A la vida real".
De pequeña, creía que el mundo de los adultos iba a ser más serio, más real. Es un juego. Creo que hay muchas cosas que de pequeña me tomaba más en serio. Conforme uno crece, aprende que la mayor parte de las veces, los negocios son una actuación, las relaciones una guerra, y el hambre, una piedra en el zapato. Los problemas son cada vez más serios, y por eso mismo, lo gente lo es cada vez menos. No sabemos cómo reaccionar ante la vida, que es la misma que cuando éramos niños... pero de pequeños creíamos que al crecer aprenderíamos cómo resolverlo todo. No es cierto, lo que aprendemos es a renunciar, a olvidar, a dejar pasar. También por eso existe el arte, para que no nos aflojemos de tanto sacrificar, de tanta resignación. Por eso hay gente que no bebe para olvidar, que no trabaja para dejar de extrañar, que no le huye a pensar que todos moriremos, eventualmente. Por eso hay niños que hablan de "cuando sean grandes", para recordarles a sus padres qué es lo que se espera de ellos.
La ilusión no está atada a la ingenuidad, el deseo no siempre es irracional, la pasión no siempre es viciosa, y la intensidad... la intensidad es la razón principal por la que a tanta gente le gusta ver películas, porque en ellas, la vida no pasa sin que nada suceda. Ayer, en uno de los días más adultos de mi vida, la pasé jugando... y gané.
De pequeña, creía que el mundo de los adultos iba a ser más serio, más real. Es un juego. Creo que hay muchas cosas que de pequeña me tomaba más en serio. Conforme uno crece, aprende que la mayor parte de las veces, los negocios son una actuación, las relaciones una guerra, y el hambre, una piedra en el zapato. Los problemas son cada vez más serios, y por eso mismo, lo gente lo es cada vez menos. No sabemos cómo reaccionar ante la vida, que es la misma que cuando éramos niños... pero de pequeños creíamos que al crecer aprenderíamos cómo resolverlo todo. No es cierto, lo que aprendemos es a renunciar, a olvidar, a dejar pasar. También por eso existe el arte, para que no nos aflojemos de tanto sacrificar, de tanta resignación. Por eso hay gente que no bebe para olvidar, que no trabaja para dejar de extrañar, que no le huye a pensar que todos moriremos, eventualmente. Por eso hay niños que hablan de "cuando sean grandes", para recordarles a sus padres qué es lo que se espera de ellos.
La ilusión no está atada a la ingenuidad, el deseo no siempre es irracional, la pasión no siempre es viciosa, y la intensidad... la intensidad es la razón principal por la que a tanta gente le gusta ver películas, porque en ellas, la vida no pasa sin que nada suceda. Ayer, en uno de los días más adultos de mi vida, la pasé jugando... y gané.
Créditos vitalicios
Me pregunto cómo se les asignan los créditos (puntos, calificaciones, valores) a los momentos que componen nuestra vida. A veces pienso que es de acuerdo con su trascendencia. Otras veces me convenzo que es por su peso en nuestra memoria. No sé si vale más ver cómo se le ilumina la expresión a un muchacho cuando le sonrío a dos mesas de distancia en un bar, o la emoción que le da a un niño cuando una chica le regala unas galletas. Me cuesta trabajo distinguir si aprecio más las lágrimas de un amigo emocionado por una coincidencia, o la sequía en los ojos de otro amigo que me agradece llorar de su parte por la pérdida que acaba de sufrir.
¿Vale más un mensajito de buenos días al celular enviado por un marinero al que conocí hace un par de meses o una invitación a participar como escritora de un monólogo para teatro? ¿Qué resta más puntos: una escupida a la cara o un apodo a escondidas? ¿Cómo sé el saldo de cada persona en mi vida: por cuánto la recuerdo, por cuánto cambió mi manera de pensar o de sentir, por ser la primera en algo, por ser la última, por el tamaño de la sonrisa que me provoca, por las lágrimas que saqué por ese ser, por lo mucho que fui capaz de hacer por su bien, por lo mucho que fui capaz de hacer por nuestro bien, por lo bien que la pasé con él/ella, por cuánto tiempo pasamos juntos/as, por el número de textos que me inspiró, por la soledad que dejó cuando se fue o por el espacio que se hizo al llegar, por cuánto me quiso/quiere o por cuánto lo/la quise/quiero?
Hace un par de días me dieron ganas de preguntarles a todas las personas que conozco o me conocen, cuál ha sido la cosa más importante que han aprendido de mí. Yo comencé a hacer una lista de lo más importante que me han dejado mis seres queridos, o los no tan queridos que igualmente me han enseñado algo. La lista es larguísima, gracias a Dios... y gracias a ellos/ustedes.
¿Vale más un mensajito de buenos días al celular enviado por un marinero al que conocí hace un par de meses o una invitación a participar como escritora de un monólogo para teatro? ¿Qué resta más puntos: una escupida a la cara o un apodo a escondidas? ¿Cómo sé el saldo de cada persona en mi vida: por cuánto la recuerdo, por cuánto cambió mi manera de pensar o de sentir, por ser la primera en algo, por ser la última, por el tamaño de la sonrisa que me provoca, por las lágrimas que saqué por ese ser, por lo mucho que fui capaz de hacer por su bien, por lo mucho que fui capaz de hacer por nuestro bien, por lo bien que la pasé con él/ella, por cuánto tiempo pasamos juntos/as, por el número de textos que me inspiró, por la soledad que dejó cuando se fue o por el espacio que se hizo al llegar, por cuánto me quiso/quiere o por cuánto lo/la quise/quiero?
Hace un par de días me dieron ganas de preguntarles a todas las personas que conozco o me conocen, cuál ha sido la cosa más importante que han aprendido de mí. Yo comencé a hacer una lista de lo más importante que me han dejado mis seres queridos, o los no tan queridos que igualmente me han enseñado algo. La lista es larguísima, gracias a Dios... y gracias a ellos/ustedes.
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