Sentimientos de diversa naturaleza

"La generosidad se te regresa. La admiración no." Tato, al teléfono. Las llamadas deberían ser gratuitas.

La generosidad es de goma. La admiración es de vidrio.

Sé generoso y alguien más querrá compensarte. Admira a alguien y posiblemente nadie te admire a ti. Admirarán a quien admire tu admirado.

La generosidad rebota y la admiración se rompe, dejándote las intenciones hechas pedacitos por todo el piso.

Renuncia

Si no lo haces bien, renuncia.
Si te hace daño, renuncia.
Si no te deja crecer, renuncia.
Si duele más de lo que sientes que puedes soportar, renuncia.
Si no te aporta nada interesante y tú tampoco a eso, renuncia.
Si puedes con eso, pero no es lo que quieres... definitivamente, renuncia.
Si te equivocaste y tomaste decisiones que te han dejado donde no querías, renuncia y sigue buscando.
Más vale no terminar lo que empezaste, que terminarlo sin sentido.
Más vale cerrar una puerta, que mantener abierta una que no deseas utilizar.
Más vale que te vean con pena porque "fracasaste", que fracasar en serio.
Más vale decir no, que demostrar que puedes hacer lo que no deseas.
Renunciar es detenerse y corregir la trayectoria.

A la carta...

1) ¿Por qué la fe no corre al ritmo de todos?
La fe no corre... la fe es paciente y continua. La fe está lista para ser descubierta debajo de los prejuicios y la soberbia. La fe en realidad puede ser un tapete sobre el cual correr; no requiere paciencia. Por eso es tan noble.
2) ¿Cómo alcanzar a quienes se quedan?
Depende de qué estemos hablando. Si unos se van, y otros se quedan, entonces alcanzar depende solamente de estirar el vínculo sin dejar que se rompa.
Ahora bien, si se trata de alcanzar a quien va caminando detrás a un ritmo más lento, francamente no tengo idea de cómo se hace eso. Creo que se puede pensar en dos dimensiones, sin darle tiempo al tiempo ni espacio a la distancia.
3) ¿Qué es la certeza?
El reflejo de la fe en un hecho con probabilidad alta de ocurrencia.
4) ¿Cuándo puedes presumir que vives para el mundo?
Se presume que todos vivimos para el mundo, desde que el mundo nos da las herramientas para vivir en él. Sin embargo, el mundo recibe muy pocas dedicatorias.
5) ¿Es la pasión a la sensualidad como la pureza al arte?
La pasión es producto de un involucramiento profundo, sensorial, intelectual o emocional... es el impulso de selección y una desesperada voluntad de pertenencia. No siempre ha de ser sensual, aunque puedan sentirse sus efectos. La sensualidad tampoco necesita ser apasionada para existir... En cambio, no concibo al arte sin pureza... y me cuesta trabajo no distinguir arte en la pureza.

Tolerancia

Uno encuentra que la vida se va en un soplo. Se concentra en amar. Amar es aceptar. Aceptar no siempre es posible; entonces uno tolera. Tolerar es no entender ni mais, y saber que a veces uno no puede comprender lo que está bien. Tolerar es dar el beneficio de la duda. Tolerar es ver que discutir a veces puede ser un desperdicio de tiempo y energía. Tolerar es liberarse de siempre perseguir la corrección- lo que quiera que eso sea. Tolerar es hallar belleza donde originalmente parecía no haberla... y entonces empezar a aceptar. Tolerar es dejar ser; es reconocer la libertad ajena. Tolerar es hacer efectiva una ganancia donde uno ha quedado tablas. Uno tolera cuando está dispuesto a sorprenderse. Uno tolera cuando se reconoce observador en un mundo rico en historias.

Definición

No he escrito un cuento completo desde hace más de medio año. Ya no puedo cantar Va pensiero sin que se me vaya el aire. Ya no corro más de media hora sin quedarme corta de aliento. No doy más de dos abrazos físicos por día; eso si me va bien. Me he salido de centro con este cuerpo que tiene estrés por todos lados. No haré posada en ningún centro en este año. Mi casa no está llena de visitas todos los días. Ya no conduzco autos antiguos. ¿En qué trabajo? ¿Quién se supone que soy? Se me han terminado los argumentos para explicarme por qué hace un mes que no tengo flores en mi apartamento.

Comunicación trunca

"Eres una reina." "Qué bonitos ojos tienes." "Que tenga buena tarde, señorita."

Las mejores cosas que escuché en el día, se las dijeron a mi nuca. Esperaron a que yo terminara de pasar, para contárselo a mi estela. Yo no escuché nada... mi sombra me contó lo que habían dicho. Ni cómo decir gracias, o devolver el buenatarde. No esperaban que lo hiciera; no confiaban en que podría haber dicho gracias. No les interesaba ni mi réplica, ni mi recepción del mensaje, o siquiera saber si les creí. Era cosa de decirlo, no de hacerse escuchar.

Centrífugo

Acelérate, tienes prisa. No tienes tiempo de pensar, mucho menos de sentir. Vamos, no hay tiempo. Trabaja, duerme, brinda una y otra vez (más veces para que sientas que brindaste al menos una). Estudia, trabaja, camina por las calles sin encontrar a nadie. Acelérate. Más rápido... tanto que te avientes hacia fuera de ti mismo. Ahora extráñate, a ver qué se siente regresar y darte cuenta que la vida no estuvo sentada, esperándote.

De repente, alguien muere

Una noche como cualquiera, una recibe un mail. Una señora muy querida ha fallecido. Las letras duelen, pasando arbitrariamente a través de un espasmo que anuda la fortaleza con los recuerdos.
Yo planchaba junto a ella, con mi juguetito de metal... Unos años después, conversaba con ella sobre la vida. Llegaba a la casa y preguntaba por mí, porque sabía que yo estaría esperándola con alguna historia mía, y deseosa de escuchar lo que ella tuviera qué contarme. Le compraba sus galletitas, o la visitaba y le daba un abrazo fuerte que siempre le robaba sonrisas y le borraba una o dos arrugas de su carita envejecida.
Duele mucho.
Duele saber que no voy a volver a verla.
Duele haberme enterado en un mail, a las tres de la mañana de un sábado cualquiera.
Duele que una mujer con tanto amor haya tenido que morir tan sola.
Me duele el abrazo que no estoy dándole.

Quiero ser un libro

1) Para que quien me lea, me cite de vez en vez y por lo tanto piense en mí
2) Para que nunca me falten las palabras
3) Para acompañar en el silencio
4) Para que me miren a los ojos largamente
5) Para que mis lectores acaricien las páginas de mi historia mientras van siguiendo las líneas de mis frases
6) Para tener un ritmo lógico
7) Para llenar los espacios vacíos
8) Para ir de librero en librero, y de mente en mente
9) Para poder aspirar a una octava edición
10) Porque un libro está hecho para ser leído... si no entendido, al menos disfrutado

No quiero ser un libro

1) Para que nadie pueda terminar de leerme
2) Para que nadie me relea y descubra lo que no leyó desde la primera vez
3) Para no tener que cargar toda la vida con un punto final
4) Para no tener que terminar en un registro de propiedad
5) Para no ser vista de izquierda a derecha
6) Para que sea imposible hojearme (¿ojearme?)
7) Para no tener que definir roles protagónicos y secundarios
8) Para no necesitar seguir el hilo de una historia y siempre poder volver a empezar
9) Para no estar dentro de una mochila, cerrada, asfixiándome, esperando el momento de la próxima curiosidad de mis lectores
10) Para que nadie analice todo lo que digo ni critique todo lo que siento

Elecciones

"NO VOTE BASURA", decía el letrero. Me zarandeó ver que la falta de ortografía era una ácida crítica política involuntaria. No deje basura a su paso, por favor. No elija mal, porque la humanidad entera va a resentirlo de alguna u otra forma. Por favor, no tire propaganda política por las calles y no promueva imágenes de personajes cuya cara todos ubican y cuyas propuestas nadie conoce. No vote basura.

Sueño

Pasé dormida prácticamente la mitad de las clases de mi prepa y quizá un tercio de las de mi carrera. Me dormí cada vez que intenté estudiar derecho financiero. Me caí de sueño cada vez que me partieron el corazón o me culparon de algo que según yo no hice mal. No sé si es que me exijo demasiado y quedo exhausta, o si es que en el sueño descanso al sentirme abrazada gratuitamente por mis párpados cerrados.

De paleontología

Hay un tipo de nostalgia neurálgica que consiste en extrañar lo que nunca ha sucedido.

Fe de raaaaaaaaatas

Ya se me quitó lo buena gente... ahora no dije todas las groserías que se me ocurrieron cuando el taxista se puso agresivo de la nada y empezó a decirme cosas horribles. En este momento soy mucho mejor persona por afuera que por adentro.

El submundo de lo no-dicho

Advertencia: No se asuste con lo primero; siga leyendo.

A veces siento que si la gente supiera todo lo que no digo, muchos de los que no me quieren, empezarían a hacerlo. En mi silencio hay mucho amor calladito, muchas buenas intenciones escondidas, y muchas ilusiones a la expectativa. En medio de un mundo donde hacer algo bien siempre se interpreta como si hubiera una doble intención, es mejor ocultar la bondad.

Además, callarlo siempre proporciona una soberbia satisfacción heroica. Por lo menos, al reconocer mi sabroso orgullo de ser una buena persona que no explica el noble trasfondo de sus acciones (eso sí, reconozco que el deseo inicial es limpio y espontáneo... la soberbia viene después), estoy haciendo lo correcto.

Mis hogares

1. La esquina de mi cuarto en casa de mis padres, desde donde se podía ver el cielo detrás de un gran árbol
2. Los brazos de cierto chico que solía hospedarme en sus abrazos
3. La banquita frente al mar en Bishops Landing
4. La carpeta de mis escritos en mi disco duro externo
5. Mi tina en el departamento
6. La terraza del jardín en casa de mis papás
7. El estacionamiento de mi universidad
8. El salón de baile en el centro cultural de mi universidad
9. Los árboles de Providencia
10. Second Cup en Côtes-des-Neiges
11. Las escaleras en Brébeuf
12. El parque del Retiro
13. Con Tato en el teléfono
14. La camioneta azul de Fer
16. Con mis amigas en el buzz café
17. La sala de videos de la casa de Luis
18. La pista de correr del club
19. El Ristretto con Karen
20. Mi libreta de dibujo para crayones

Tiempo y dinero

Proponía cambiar el dinero por algún medio de intercambio más justo porque no me parecía que la naturaleza pudiera estar de acuerdo con que una misma cosa pudiera comprar una casa, un viaje, droga o una silla de ruedas. Esta semana me di cuenta que el tiempo hace la misma cosa: intercambia momentos que no tendrían por qué ocupar una cantidad equivalente de segundos. No entiendo.

Decisiones

Sentada en aquel café me preguntaba qué hacía ahí, con pantalones negros y un libro de Métodos Cuantitativos para las decisiones en el entorno de negocios. Con un café con leche me cuestionaba por qué no estaba bebiendo agua, simplemente. Me daba cuenta que la gente prefiere Starbucks porque estamos acostumbrados a preferir los condimentos, la crema batida, una mezcla de sabores que hacen que el café ya no sepa a café... que la vida ya no sea sólo vida. La esencia ya no huele... los perfumes huelen a mousse, crema, desodorante, jabón y loción. No estoy segura si es evasión, o es la necesidad de que todo sea más fuerte para que alcance a sentirse en medio del torbellino. Así se siente... como un torbellino.

La ternura

Es notable cómo la ternura invoca a la protección. Es muy difícil enternecerse sin admirar, sin sorprenderse o sin amar. La ternura reconoce un camino transitado y observa entregadamente cómo alguien más lo recorre por primera vez. La ternura identifica la vulnerabilidad y la alaba- la ternura es sabia.
Hay fuerza que enternece, unos minutos después de haber conmovido. Hay severidad que enternece, porque detrás hay un corazoncito frágil que requiere protección. Hay incluso perversidad que enternece, cuando el alma agotada que hay dentro suplica por un espacio dónde descansar.
Alguien que se enternece, se envuelve, sin que nadie se dé cuenta, en aquél sujeto que le ha resultado tierno. He ahí la parte más dulce de la ternura... es abrazarse a sí mismo con los brazos confiables de alguien más.

Despojo

¿Por qué la humanidad quita a la gente lo poco que tiene? Si alguien es inseguro, la sociedad se encargará de echárselo en cara hasta no poder más. Si alguien es pobre, habrá quienes le restregarán su miseria hasta destruirle la esperanza. Si alguien está solo y necesita compañía, al detectar esa necesidad, la gente lo dejará más solo de lo que ya estaba.
¿Por qué si alguien tiene una enorme necesidad de hablar, la gente al descubrirlo hará lo imposible para no tener que escucharlo? ¿Por qué si alguien se enamora hasta perder la cabeza, para el común denominador de la gente, éste habrá perdido su atractivo? ¿Por qué evidenciar las carencias tiene que traer como consecuencia el despojo de lo poco que quedaba?
Si es poco inteligente, se burlarán de él. Si es tímida, la rechazarán. Si es ingenuo, lo menospreciarán. ¿Por qué? No sé si me preocupa más la falta de generosidad o la inconciencia de que todos tenemos alguna carencia y lo que menos vamos a necesitar es que alguien llegue a hacerla más grande.

Callar

Uno calla cuando escucha a los demás... o cuando se escucha a sí mismo. Uno calla cuando la belleza inflama los pensamientos y no pueden traducirse en palabras. Uno calla cuando tiene demasiadas ideas en fila, y se han agotado las entradas. Uno calla para admirar las ideas respirando mientras duermen, y duerme para callar con ellas.

Ser escuchada, ser leída, existir

Me gusta el eco de mi voz... en los oídos de alguien más.

Expansión y contracción

Se expande el universo. El universo es todo lo que existe. Entonces, cuando se expande por un lado, se contrae por el otro... porque no hay más, y para expandirse una cosa, algo más debe contraerse- aunque sea el espacio... ¿no? Si sólo hay universo, entonces éste debe ceder su espacio a sí mismo. A menos que haya universo sin espacio. Pero si no lo hay, entonces expandirse es contraerse, y crecer es decrecer... y llega un momento en que lo macro empieza a volverse micro. ¿No?

Necesidades básicas

No hay sed más desesperante que la que da cuando hace falta un abrazo, ni hambre más intensa que la que da cuando se busca la sabiduría.

Tensión superficial

Cae una gota. Otra más se una a la misma, que engorda. Su superficie presenta tensión porque cada vez está más propensa a romperse y dejar salir el agua para que se mezcle con el resto de las sustancias del rededor.
¿Por eso tenemos la necesidad de expresarnos? ¿Para romper esa tensión superficial y poder mezclarnos con el resto de las sustancias que hay alrededor? ¿Será que necesitamos que todo el oxígeno del agua y del aire conozca al resto de moléculas de su tipo? ¿Será que también todos los humanos somos moléculas similares formando una gran masa que se tensa cuando permanece aislada, pero fluye apenas se une una gota con las demás?

No hay mal que por bien...

Tenía muchas ganas de acusarlo con las autoridades por engañar a la gente para que le diera dinero. Lo regañé: "Otra vez pidiendo dinero... mal, mal." Me vio con cara de complicidad, con una sonrisa. Vi cómo alguien se despedía de él y le deseaba suerte. No vi si le dieron dinero o no. Bien vestido, anciano, con esa cara de víctima... cualquiera le creería.
Dos pasos después, pensé cómo su mentira había desatado- muy probablemente- la generosidad, la satisfacción y los buenos deseos del hombre que recién se despedía de él. ¡Cómo puede ser que una mentira pueda hacerle bien al mundo! ¿Qué pesa más? ¿El balance queda positivo o negativo? A veces no me queda tan clara la definición del "mal".

Estrategia natural

A menudo me sorprende cómo la naturaleza hace de las suyas, fingiendo que nos permite tomar todas las decisiones. Intuyo que es ella la que permite que haya crisis para que, intentando subsidiar a los más pobres, se incrementen impuestos y así se desincentive eventualmente el consumo. Tal vez la naturaleza está cansada de ser sobre explotada y por eso pide a gritos que nos desprendamos del capitalismo y esa obsesión por crecer todo el tiempo. Si el espacio es limitado, hay que empezar a crecer hacia adentro. El universo es infinito tanto hacia lo macro, como hacia lo micro. Sería inteligente de nuestra parte aprovechar lo micro, porque lo macro nos queda muy lejos y muy costoso.

Si fuera economista, pasaría más tiempo pensando en esta idea... si fuera poeta, la explicaría mejor... si fuera política, empezaría a llevar a cabo las gestiones para que mis economistas le dieran vueltas en su cabeza... pero cómo sólo soy una pensadora, escribo sobre este blog, esperando que la naturaleza sienta que hice mi parte.

Necesidad de confundirse

La confusión es una necesidad, porque de ella parten las reflexiones más profundas, las introspecciones, los análisis, y gracias a ella se activa la conciencia. Sin embargo, una confusión centrada en sí misma, lo único que hace es pasar a primer plano y figurar en el índice de nuestra vida. Por el contrario, si la confusión es solamente un amortiguador de la verdad, podemos concentrarnos en asimilar esta última, parte por parte, y llegar a ver una buena parte de ella que, aunque no sea verdad absoluta, está más cerca de esa unidad.

Libertad

Hay diversas maneras de esclavizarse... la más paradójica es la de obsesionarse con ser libre. Quita libertad desear ser completamente libre, porque no permite aceptar los límites impuestos por el exterior, y genera límites internos que nos indican constantemente que no somos completamente libres. Lo malo de todo esto es que, efectivamente, jamás podremos tener entera libertad en esta vida... y la única manera de liberarse de esa tara, es aceptarla.

Descanso en esencia

¡Relaja tanto irse a lo esencial, donde nada importa más de lo que es! Se antoja pasar un tiempo en medio de la nada, donde poco sea todo. Se descansa cuando no existen segundas intenciones, cuando cada palabra tiene solamente un significado, y donde la mente y el cuerpo conversan de las mismas cosas.
Duele fingir, más cuando no se es buena haciéndolo. Cansa pretender. Aburre parecer lo que no se es. Más simple sería que la esencia no pudiera cubrirse, y a cada uno le quedara clara. Dar explicaciones... elaborar argumentos... ser coherente... tener una estrategia... saber lo que se quiere en la vida... no estoy muy segura de que todo eso en realidad sea tan bueno como tiende a valorarse.
¡Cómo se antoja poder descansar en lo esencial, sabiendo que eso es lo único que debería ser!

Un mundo más pensante

1) Tendría mejor conciencia de sí mismo
2) Tomaría mejores decisiones
3) Se preocuparía más por la integridad
4) Se confundiría menos en el largo plazo
5) Sería más ordenado
6) Se complicaría más en el corto plazo
7) Sería más sostenible
8) Tendría organizaciones más humanistas
9) Funcionaría como un mundo de universitarios
10) Tendría mejores libros
11) Sería más democrático
12) Reflexionaría mejor y aprendería más
13) Tendría mejor control
14) ¿Tendría menos frío? (Snif... me congelo... ¡¿cuándo llegará la primavera?!)

Dormir

¿Es tan noble razón para dormir, el deseo de soñar, como el deseo de despertar al día siguiente? ¿Duermo para dormir hoy o para dejar de hacerlo al amanecer?

¿Degeneración?

Me pregunto, desde un punto de vista que busca la objetividad, si las divergencias sexuales de los últimos tiempos tienden a provocar tanta diversidad, que todos terminamos siendo iguales. Hombres heterosexuales, ¿con fantasías homosexuales? Hombres homosexuales, ¿con fantasías heterosexuales? Mujeres heterosexuales, ¿con fantasías con hombres homosexuales? Mujeres heterosexuales, ¿con fantasías hosomexuales? Hombres y mujeres con preferencias distintas y al mismo tiempo las mismas fantasías. ¿De dónde viene todo esto? ¿De la necesidad de encontrar un espacio donde se pueda descansar de la desintegración?

Soy totalmente heterosexual: completamente mujer con atracción por los hombres que son completamente hombres. Pero me gustaría entender si lo que sucede con las diferentes fantasías de las que tanto se habla, son degeneración de la naturaleza original, o una búsqueda inconsciente que hace la humanidad, de una homogeneidad que ayude a unirnos. Tanta divergencia nos acerca a la igualdad. ¿Eso es lo que, sin querer, persigue la especie humana?

Sé que hay confusión, sé que todos buscamos paz, sé que todos queremos protección y cariño... y la mayor parte de nosotros busca amor. Quisiera saber si tantas nuevas preferencias sexuales atienden a una necesidad desesperada de unidad, si son paliativos en un mundo tan enorme que genera tantos cruces equívocos, y que por lo tanto invita a la gente a hallar calidez en el cuerpo más próximo y de mayor confianza, o si ninguna de las anteriores.

- Sorpresa grata -

Me encanta descubrir lectores... de pronto brotan, con algún comentario interesante... y yo ni sabía que me leían. Es maravilloso compartir, me fascina que se identifiquen, que estén de acuerdo o que discutan mis puntos. Es realmente muy agradable (sin mencionar cuán enriquecedor me resulta) que me lea la gente que me lee. A todos ustedes, mi gratitud sincera y un brindis con estas letras. ¡Salud!

No dejar de caminar

Si uno sigue caminando, puede que se encuentre al vecino, al amigo, a otros desconocidos, y que, al invitarlos a acompañarla, deje el libro que pensaba leer dentro de su bolsa, y se dedique a compartir y reír. La espontaneidad aguarda el momento en que se le permita explotar (POP!), y la gente, en silencio, espera que alguien la acompañe o la invite a acompañar.

Disfrute

Me encanta la naturalidad de la gente que está en el mood preciso para lo que está haciendo. Soy fanática de la euforia con que la gente expresa lo que realmente le mueve. Me fascina estar en el momento exacto en que la gente se emociona. Si pudiera compartir al menos con una persona- quien sea- al día, algo que relamente le apasionara, me dedicaría a eso. Bueno, a eso y a conversar.
No me sacio de escuchar lo que sale de lo más profundo del corazón de la gente, ni me canso de compartir la felicidad de mis amigos artistas cuando están frente al micrófono, detrás de la guitarra o sobre un escenario. Me gusta muchísimo intentar seguirles el paso a mis amigos atletas, y aprender salsa con mis amigas novatas. Tal vez tiene que ver con lo que alguna vez me dijo un amigo (citando a no recuerdo quién): La autenticidad consiste en ser lo más parecido a lo que uno anhela llegar a ser.

Caminar más

... y al seguir caminando, a veces una tiene la suerte de que la detenga un chico para decirle que la encuentra bonita, el día preciso en que una se siente no muy bella que digamos.

Caminar

Uno camina. Uno observa. Uno comparte. Uno causa reacciones. Uno reacciona. Uno ve que los patrones saludan a los vagabundos, y ve a los vagabundos cargando sus colchones para dormir en una construcción soberbia. Uno saluda. Uno pasa y reconoce caras conocidas, cuando las probabilidades de que eso suceda son mínimas. Uno se mueve. Uno escucha sus zapatos marcándole el ritmo del pensamiento. Uno ve flores y quiere comprar. Uno sigue, no se detiene. Uno cruza las calles y agradece cuando le dan el paso. Los conductores no están acostumbrados y lo ven raro a uno. Uno regala chocolates a los saxofonistas que tocan bien. Ellos dicen gracias. Uno dice me gustó tu música. Uno sigue caminando. Uno encuentra una cafetería. Uno entra y lee. Uno toma café y muere de antojo por un pastel de chocolate. Uno no lo compra. Uno ve parejas conversando. Uno se conmueve. Todos buscamos amor. Ellos platican, pero no son novios. Hablan de su soledad, de cuando tenían una pareja. Uno se enternece completamente. Uno quiere tener también alguien para conversar así, en ese momento. Uno compra muffins y los regala. No alcanzan a verlo a uno porque sale corriendo. Uno ve al hermano de una persona que conoció y que saluda cada dos semanas. Uno recuerda. Uno sigue caminando. Uno ve que le miran los zapatos; más vale que sean bonitos. Uno escucha los piropos diez metros por detrás. Uno a veces voltea, pero nadie espera que voltee. No hay nadie entonces. Uno se detiene a ver la Luna. Luce divina. Quiere gritarles a los demás para que la vean. Uno se percata que algunos han volteado y no han hecho mayor apreciación. Uno sigue caminando. Uno encuentra al vecino y saluda. El vecino no espera el saludo. Se va. Uno insiste y saluda a otro vecino. El vecino saluda alegremente. Uno pregunta cómo estás. Bien y tú. Bien. Uno sigue. Uno lleva galletas para sus conserjes. Uno es "amoroso". Uno se extraña, si no conoce el término. Uno quiere correr, pero camina. Uno quiere abrazar, pero saluda de mano. Uno muere por vivir, pero se la pasa sobreviviendo. El mundo no está acostumbrado a la intensidad, pero sí a los zapatos bonitos.

Pago injustificado

¿Por qué hay que pagar para tener derecho a comer? Sería como pagar por tener derecho a vivir. ¿Por qué se paga por estudiar? Sería como pagar por madurar. ¿Por qué se estudia para poder tener un buen trabajo y ganar dinero para pagar los estudios de los hijos? Uno paga para poder seguir pagando. ¿Por qué se paga por entrar a un museo? Pero no paga por una conversación inteligente en un parquecito. ¿Por qué los artistas necesitan dinero para exponer sus obras, y entonces tienen que cobrar? Qué trámite más engorroso... ¿A quién le corresponde tomarse el tiempo de pensar lo ilógico que es esto para empezar a proponer ideas más coherentes?

Plusvalía

Una idea en mi cabeza vale menos que una idea en mi blog, porque probablemente un planteamiento mío pueda desatar nuevas ocurrencias en las mentes brillantes de mis lectores. Compartir enriquece no sólo a los directamente involucrados. Todo lo que uno obtiene de pasar tiempo con más gente, termina influyendo en terceros implicados y cuartos, y quintos.

Me encanta pensar que alguna gran idea en el futuro podría haber nacido a partir de alguna reflexión mía, o que alguna etapa feliz de una persona, podría de alguna manera haber estado condicionada a alguna acción mía. En cierto modo me hace sentir importante (¡oh!) y me da motivos para contagiarme con lo que otros tienen para compartir conmigo.

Belleza

A veces la belleza es tanta, que los sentidos quedan colmados y el cuerpo necesita un poquito de tristeza para compensar- sólo un poco... como un suspiro profundo y nada más (como un abrazo suave de nostalgia, por ejemplo). Si hay algo de lo que el ser humano no se canse, es de la belleza (irónicamente, se inclina más por la practicidad, que es mucho menos fascinante). Puede que se acostumbre, pero jamás se fastidia (desmiéntame, lector, si está en desacuerdo).

Si contara las cosas bellas que recibo cada día, terminaría asegurando que soy la mujer más feliz del mundo porque generalmente espero menos belleza de la que encuentro en el ambiente (no exagero). Lo diría sin considerar que el resto del mundo está expuesto a la misma dosis de belleza (¡qué subjetiva estoy hoy!).

Una de las cosas más hermosas de la belleza, es su capacidad de sorprender... (imaginar la frase con reverberación)

Relajo

Sin saber por qué, de pronto tuve muchas ganas de llorar. Lo pensé y llegué a una conclusión, que luego rebatí en mi cabeza. Pensé en otra alternativa. Quería entender, hasta cierto punto. Hasta cierto otro, lo único que quería, era descansar. Quizá por eso tenía ganas de llorar... por cansancio.
Preguntarme tantas cosas a veces me hace sentir responsable de ofrecer al menos un par de alternativas de respuesta. Sin embargo, soy una simple mortal, que tiene curiosidad y disfruta descubriendo las posibilidades. Pero, claro, gran parte de las veces, no tengo una respuesta.
Claramente lo que quiero en este momento no es tanto entender, sino que las preguntas pierdan importancia. Paso demasiado tiempo desmenuzando. Tengo demasiadas ganas de que llegue el momento de volver a construir. No me da miedo estancarme; es algo que ni siquiera creo que pueda sucederme por la programación inquieta en mis genes. No estoy preocupada... sólo me siento sola.

Evasión

Me pregunto si la infidelidad es un recurso para la gente que por timidez o inseguridad no puede enfrentar el término de una relación o el inicio de otra. Me pregunto también si tiene algo qué ver con la incapacidad para decidir algo terminante, en un mundo donde la ambigüedad es cada vez mejor aceptada.
Me pregunto si cada vez se contestan menos cartas y llamadas como resultado de mayores facilidades para aislarse (la web, el identificador de llamadas, etc.). Me pregunto también si tiene algo qué ver con el miedo de tomar decisiones que puedan tener consecuencias más grandes de lo que uno mismo se siente capaz de controlar.
Me pregunto si la gente que siempre está en alguna relación está consciente de por qué no se da tiempo para estar sola. Me pregunto si tiene algo qué ver con la creciente complejidad anidada en cada mente, que sale a relucir cuando uno se queda reflexionando solo.
Me pregunto cuánta gente hace lo que no quiere, está con quien no desea y tiene una vida que no anhela. Me pregunto si la indecisión tiene qué ver con falta de información o sólo con evasión.
Me pregunto si la falta de participación ciudadana puede diagnosticarse como renuncia o como renuencia. Me pregunto si la negligencia tiene algo qué ver con la desesperanza o con la disolución de la responsabilidad.
Me pregunto qué sería del mundo si la gente se sentara a escuchar hasta el último punto de lo que las personas a su alrededor quieren expresar. Me pregunto si al enriquecerse las conversaciones, seguirían existiendo los blogs.

Mundo repartido

Mientras más humanos habitamos el mundo, la parte que corresponde a cada uno, es menor. El ritmo está tan acelerado, que cada vez menos gente se atreve a decir "alto, estoy confundido... denme tiempo para decidir", y entonces vota por quién intuya que es mejor. Tampoco en las relaciones se dice "espera, quiero que sepas más sobre mí antes de involucrarnos". Ni en el trabajo se pide tiempo para hallar la manera de hacer las cosas que sea más amigable para el ambiente.
Es tanta la prisa, que no queda tiempo para reflexionar, para planificar, para evaluarse uno mismo, ni para definir lo que se quiere y entonces ir tras ello. Hay un desfile de posibilidades frente a nosotros, todos los días. Por eso, la gente ya no sale a buscar lo que quiere; sólo elige alguna de entre las opciones que le pasan por enfrente. Esto llega a confundir a la gente que no sabe por qué está en el trabajo que está, o con la persona con quien está, o en la ciudad donde vive. En el mundo hay cada vez más preguntas, y menos tiempo para pensar antes de responder.

Paz

¿Hay más paz en la lucha o en la conformidad? ¿Por qué a veces hacer lo correcto quita la paz? ¿Es que no es lo correcto, o es que uno se siente pequeño para enfrentarse a un viento fuerte en contra? ¿Por qué la paz es tan imponente? ¿Por qué para unirse a la humanidad en paz, uno tiene que estar solo?
¿Por qué la paz no es tranquilidad? ¿Por qué a veces el cansancio da más paz que el esparcimiento? ¿La paz se siente en la conciencia, en el cerebro, o en las emociones? ¿La paz es el motor o el resultado? ¿Por qué el tema de la paz causa tanto alboroto (¿no es paradójico?)?

Extrañar

Es haber asimilado la belleza del pasado, y querer volver a deslumbrarse con su oscuridad profunda, íntima y silenciosa. Extrañar es enajenarse del presente, volverse extraño de lo que ya no es como era antes.
Extraño, pues, que me abracen para protegerme y no para poseerme. Extraño las caricias que escriben sobre la piel, en lugar de borrar su poesía. Extraño la belleza de una mirada inocente, de una broma sencilla, de una idea espontánea y de un baile desconfigurado. Extraño tener una casa construida sobre el pecho de un varón, para hospedar las risas, el silencio, los teamos y las lágrimas.
Extraño... sí, muy extraño... tanto, que no me cabe duda que me hace falta. Extraño parecer bella, resultar interesante y sonar dulce. Extraño provocar ternura y desatar euforia. Extraño mis letras en unos ojos de mirada penetrante y mis manos en unas manos cálidas.
¿Qué hay de malo con extrañar lo bello y desear profundamente lo conmovedor? ¿Qué si extraño más de lo que conozco? ¿Qué pasa si no me conformo con algo menos que el amor?

Gratitud

¿En cuánto disminuirían el crimen y la violencia si se duplicara la gratitud de la gente? La gratitud fortalece la voluntad, aumenta la tolerancia y favorece la generosidad. ¿Qué pasaría con la juventud si se la sensibilizara para ser más agradecida en lugar de sólo educarla en la inconformidad? ¿Serían más auténticas las revoluciones ideológicas, políticas y sociales en una sociedad más agradecida? ¿Cuándo se reducirían el escándalo y el barullo si las quejas fueran marginales, producto de una mayor gratitud? Sería como enfocarse en incrementar el capital y reducir los pasivos al mínimo... una manera bastante segura de reaccionar frente a la crisis.

El miedo al amor

Amo el arte, amo las letras, amo los número... tanto... que me da miedo inscribirme en un curso que me haga dejar de amarlos. Amo las posibilidades... tanto, que me preocupa que las metodologías en lugar de propiciarlas, las ahorquen. Amo la filosofía... tanto, que me molesta que haya que filosofar con palabras... y eso que amo las palabras.
Amo la vida... tanto... que me da miedo que algún día, cuando me toque morir, me dé miedo hacerlo.

Cita textual

"Es complicado comunicarse con palabras, ¿no?
Son como muebles.
En un living uno puede estar parado, sentado en el sofá o en la alfombra,
pero no hay muebles para estar hincado, o colgado de cabeza."

Me cito... ¡qué soberbia!

La tijera

La tijera, el pelambre, la viboriza, el chisme... hacer de un evento natural, todo un acontecimiento. El escándalo. La inconciencia sobre lo frágil que es la tendencia humana a la perfección. La necesidad de hablar de alguien más. La timidez. El miedo a los instintos. La competencia. La indiferencia a la humanidad como una entidad indivisible. La premura por elaborar una tesis. La contradicción entre la envidia y la desaprobación. Todo eso es catalizador, supongo, de los chismes y las críticas destructivas.
Disfruto inmensamente conocer gente que me permite equivocarme, regarla, intentar, no intentar, pensar poco o mucho, ser formal y perder la compostura, ser tierna y ser sexy, brindar con agua y con changüarnís. Hoy brindo con aire por todas las personas que disfrutan las posibilidades... por quienes al acercarse a un barranco no se escandalizan por el impulso suicida de lanzarse al vacío, por las que no condicionan la felicidad a la perfección ni la sabiduría a la vejez, por las que no tienen miedo de tener miedo de vez en cuando, y por las que son capaces de abrazar los errores ajenos y sanar sus heridas con amor. Brindo por quienes tienen tantas buenas ideas, que no tienen tiempo de pensar mal de los demás. Brindo también por la gente que critica severamente, y después se siente mal por ello. ¡Salud!